Especial

A dos semanas de recomendar el documental “Disclosure: Ser Trans Más Allá de la Pantalla”, de Sam Feder, Netflix estrenó otro par de documentales alrededor de la diversidad sexual que valen mucho la pena.

El primero es del 2017 y bajo el título de “Chavela” nos invita a conocer a la controversial cantante de origen costarricense pero orgullosamente mexicana Chavela Vargas, remontándonos desde sus primeros años de vida “en el fin del mundo” como dice ella donde fue mal vista desde su hogar paterno por ser “diferente” hasta sus últimos años como una intérprete quien, como sucede a muchos en nuestro país, no es hasta sino que triunfa en importantes escenarios de España o París que es considerada “digna” de pisar un escenario como el Palacio de Bellas Artes, con todo y una presentación previa de su admirador y amigo, el cineasta español Pedro Almodóvar, como la hizo en este imponente escenario unos años antes de morir.

Así es como bajo la dirección de las directoras Catherine Gund y Daresha Kyi conocemos de propias declaraciones de la misma Chavela a lo largo del mismo documental de su amor y fascinación por alguien como Frida Kahlo; su amistad y cobijo como uno de sus principales compositores con el también intérprete José Alfredo Jiménez; su etapa de alcoholismo; su influencia en una no menos importante generación de cantantes femeninas incluidas en el género de la música vernácula de Eugenia León a Tania Libertad y de cómo, sin haber sido nunca una activista por la comunidad lésbico-gay porque se sentía incómoda desde que se refirieran a ella como una lesbiana, a la larga se convirtió en uno de sus más importantes íconos aún con mucha vigencia en la actualidad.

Coincidentemente, a mediados de esta semana arribó a la misma plataforma de streaming, y apenas unos meses después de haber tenido su estreno mundial dentro de la programación del pasado Festival Internacional de Cine de Sundance “Mucho mucho amor: La leyenda de Walter Mercado”, largometraje documental también dirigido por dos cineastas en su caso de ascendencia puertorriqueña de nombre Cristina Constantini y Kareem Tabsch, quienes se propusieron, al haber desaparecido literalmente “como por arte de magia” de la pantalla chica donde alcanzó su mayor fama a nivel mundial, dar con el famoso astrólogo también puertorriqueño de apariencia no menos escandalosa Walter Mercado teniendo el privilegio, como Chavela Vargas en el anterior, de conocer en primera persona su vida.

Es de esta forma nos remontamos a los inicios de Walter como actor desde los años 50 en su natal Puerto Rico; de la manera en que ahora sí que “por azares del destino” comienza a decir horóscopos en televisión para completar un total de cinco décadas en que se consolida como el más famoso astrólogo del medio, sin librarse de batallas legales como las que también enfrentó Chavela por concentrarse más en sus actuaciones que en los dineros, y aunque tampoco “salió del closet” por considerarlo innecesario, somos testigos de cómo toda una generación que incluye a Lin-Manuel Miranda lo admira y respeta.

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Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.