Foto: Vanguardia/Omar Saucedo
Carlos Patricio Lobos lleva más de un año tratando de legalizar su situación en el país, con su familia que formó en Saltillo

Tras más de un año de haber iniciado su trámite de regularización migratoria, Carlos Patricio Lobos, un chileno que actualmente reside en Saltillo a la espera de la legalización de su estancia, piensa que las autoridades del Instituto Nacional de Migración no han sido imparciales con el trato a las personas centroamericanas que han decidido quedarse a laborar en la frontera sur de México de manera temporal. 

Fue hace exactamente un año y tres meses cuando Carlos salió de Chile para conocer a Olga Hernández, su actual esposa y con quien tiene ahora a un menor de cuatro meses, por quien pudieron acceder a un trámite de residencia permanente por vínculo familiar que se quedó estancado al paso del tiempo.

La situación migratoria de Carlos es diferente a lo que se observa en la caravana migrante, pues él salió de manera voluntaria, a la espera de continuar o rehacer una vida con las nuevas responsabilidades que contrajo, ofreciendo sus conocimientos como chef, de lo que trabajó en Chile en los últimos años.

Sin embargo, dice que al momento de iniciar sus trámites, mismos que pensó serían menos complejos, las autoridades le advirtieron que en caso de ser sorprendido trabajando o recibiendo ingresos laborales en el país, podría ser deportado aun cuando tuviera vínculos familiares. 

Quiero hacer las cosas bien y trabajar para mi familia”.
Carlos Patricio, chileno.

“Les pregunté qué sucedería, pues tengo una familia. 

Les pregunté si existían algunas otras opciones y me dijeron que no, que el proceso era así y que había que acatar la ley. Me dijeron: yo te deporto aunque estés casado y tengas hijo. Me dijo que si me veía con un centavo, me deportaba”, dice. 

Después de notar el nulo avance de su trámite, Carlos asistió con una abogada de Saltillo a las oficinas del INM ubicadas en la colonia República para que la misma le asesorara en el tema; sin embargo, lo único que logró es que le advirtieran que entraría en un nuevo proceso para su regularización, y ahí mismo le advirtieron que si no cumplía cierto tiempo, tenía que volver a pagar la multa que solventó al inicio por haber permanecido un par de semanas de manera ilegal en el país antes de pasar de residencia temporal a residencia permanente.

TRATO DESIGUAL

Luego de la noticia de que las autoridades mexicanas ya han otorgado pagos por trabajo temporal a personas de la caravana migrante en la frontera sur de México, Lobos Gutiérrez manifestó que el trato en la frontera norte del país es desigual para quienes quieren regularizar su situación migratoria. 

“Nos da un poco de coraje saber que la autoridad no nos ha respondido aquí, mientras en la frontera sur ya han recibido un salario. No estamos pidiendo nada regalado, ni caridad del Gobierno mexicano, quiero hacer las cosas bien y trabajar para mi familia”, dice. 

Aunque le dijeron que su reconocimiento sería más ágil después del registro de su hijo José Luis, actualmente ha pagado mil 200 pesos para iniciar el proceso, después pagó una multa de 3 mil 900 pesos que deberá volver a pagar próximamente, pues el trámite cumplirá con su máximo de tiempo permitido.

“Ya no he recibido más novedades, porque la última vez me dijeron que tenía que pagar 6 mil pesos por una visa. Pero al no poder trabajar, y tener un hijo, no podemos pagar el costo”, dice. 

Su proceso de residencia permanente se quedó pausado, pues entre las opciones el INM le inició un nuevo proceso para acceder a la visa de trabajo; sin embargo, ninguno de los dos casos ha prosperado, pues no se ha podido generar el monto económico solicitado al no contar con ninguna especie de ingresos.

“Se están ofreciendo todos los beneficios a otros. 
Yo estoy haciendo todo legal, y no me aceptan: ¿qué más quieren que haga? Para mí es injusto. Vine a hacer mi vida con mi familia. Lo que necesito es trabajar tranquilamente”, expresó. 

Recientemente, el cuñado de Carlos le contó que tiene un amigo venezolano que prefirió regresar a su país, aún con las carencias y las dificultades políticas y sociales que hoy enfrenta.