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Un estudio ha concluido que los parásitos se sienten fuertemente atraídos por el olor de la ropa sucia, y son capaces de usar las prendas usadas como vehículo para propagarse

A simple vista, las chinches de cama no parecen las candidatas ideales para dominar el planeta. No pueden volar, saltar o nadar. En cambio, pueden sobrevivir solo alimentándose de sangre. Estos parásitos de la familia de los artrópodos están experimentando lo que los científicos llaman una rápida expansión gobal, conquistando nuevos territorios y creciendo en número y tipo. Según un reciente estudio, su gran capacidad de conquistar terreno es posible, en parte, gracias a un inusual sistema de transporte: la ropa sucia.

Las chinches de cama se sienten atraídas por el olor de los humanos, incluido el de sus prendas usadas. Aunque no se les cree capaces de transmitir enfermedades, estos insectos, llamadas por su nombre científico como Cimex lectularius, pueden dejar tras de sí pequeñas mordeduras, que pueden ser las responsables de reacciones alérgicas.

Las chinches se propagan en avión a través de la ropa sucia de los pasajeros, conquistando nuevos terrenos.

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