Cien días son pocos para evaluar un gobierno; sin embargo son suficientes para saber hacia dónde podrían dirigirse las políticas públicas del país. En este período se traza el rumbo, por eso la importancia de seguir de forma puntual las acciones que se toman.

Andrés Manuel López Obrador es un presidente que llegó en medio de un entorno polarizado, del cual en cierta medida ha sido responsable y su comportamiento en tales circunstancias, lejos de abonar a que disminuya la crispación, la incrementa: un día promete una cosa y al otro día hace algo totalmente distinto; mete en aprietos a su equipo con  declaraciones polémicas en sus conferencias mañaneras y los obliga a enderezar el barco -si se deja- como ocurrió en el caso de las estancias infantiles o las declaraciones en las que no reconoce a la sociedad civil de “izquierda”.

Pese a todo, sus seguidores resisten o se incrementan. De acuerdo con la encuesta Andrés Manuel López Obrador 100 días de Gobierno-De las Heras Demotecnica, 80 por ciento aprueba el desempeño del presidente de la República contra 14 por ciento que lo desaprueba. Sobre el tema del combate a la corrupción 64 por ciento considera que ha mejorado, mientras que 17 por ciento opina que ha empeorado.

Pero ¿dónde están las acciones estratégicas para el combate a la corrupción? Por ejemplo pareciera que AMLO hizo un borrón y cuenta nueva con uno de los gobierno más corruptos del país, justo el encabezado por su antecesor Enrique Peña Nieto. Tampoco apoyó la reforma al Artículo 102 constitucional como lo solicitaban organizaciones de la sociedad civil para nombrar a una fiscalía autónoma y, así, evitar la designación de un fiscal carnal. De esta manera el presidente seguirá teniendo el control de los procesos judiciales vinculados a los delitos de corrupción. Además este gobierno ha incurrido en malas prácticas contrarias al fomento de una cultura para inhibir actos de corrupción, como la compra autotanques por un total de 92 millones de dólares en un proceso de adjudicación directa.

AMLO ha entendido muy bien que a la gente le molesta la corrupción; pero, pasados 100 días de su gobierno no se ha abocado a la implementación de acciones que permitan un combate estratégico a las redes de corrupción. Es su deber actuar en contra de los criminales de cuello blanco que están detrás de las millonarias ganancias que dejan las actividades ilícitas en México.

Sin duda, la Presidencia de la República se enfrentará a mayúsculos retos durante los próximos años. El gobierno de AMLO tiene un nivel de aceptación que viene acompañado de grandes expectativos. ¿Será posible cristalizar las promesas en acciones?

Cien días pueden parecer poco; pero sentarán las bases de que lo está por venir.