A pesar del acoso, los birmanos regresaron ayer a las calles de varias ciudades del país para reclamar al Ejército que restablezca la democracia

RANGÚN, BIR.- La junta militar de Birmania intensificó la represión con el cierre de medios de comunicación, la detención de periodistas y tácticas de acoso como el cerco durante toda la noche de manifestantes en un barrio de Rangún.

Centenares de personas, muchas de ellas mujeres que habían estado participando en las marchas con motivo del Día de la Mujer, pudieron salir en la mañana de ayer de sus refugios tras pasar la noche aterrados y escondidos de las autoridades.

Los manifestantes quedaron acorralados en el barrio Sanchaung, en el centro histórico de Rangún, después de que la Policía bloqueara a última hora de la tarde del lunes todas las salidas.

Las fuerzas de seguridad lanzaron granadas aturdidoras y dispararon en repetidas ocasiones mientras los manifestantes reclamaban a gritos que les dejaran salir.

Los militares también han aumentado su acoso contra los medios de comunicación independientes y los trabajadores de estos que informan a diario sobre las protestas en rechazo del golpe de Estado del 1 de febrero y la brutal represión policial contra la disidencia, que ya ha dejado al menos 60 muertos.

Dos periodistas birmanos fueron detenidos ayer en Rangún, y se suman a la amplia lista que cifraba en al menos 34 profesionales de los medios detenidos desde el levantamiento militar.

El canal público MRTV, ahora controlado por el Ejército, anunció anoche la cancelación de las licencias para la publicación y retransmisión de los medios Myanmar Now, 7Day News, Democratic Voice of Burma, Mizzima y Khit Thit News, que a partir de ahora no podrán continuar legalmente informando sobre lo que acontece en el país. 

LUCHA 

Mizzima, creado por periodistas birmanos en el exilio, afirmó su compromiso con “seguir luchando contra el golpe militar y la restauración de la democracia” y se comprometió a seguir informando.