Especial

A diferencia de los sexenios anteriores, hoy contamos con una Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que ha ganado relevancia participando de forma activa en investigaciones de gran calado, que sirven para desmantelar redes de corrupción, afectar los ingresos de las organizaciones criminales, detectar evasión masiva de impuestos o movimientos irregulares entre actores políticos, económicos y en ocasiones criminales.

Ello se debe en parte a una decisión del Ejecutivo de fortalecer al organismo, pero también gracias al estilo personal de Santiago Nieto que para muchos es una figura controversial, pero no se puede dudar que en las instituciones por donde ha pasado ha dejado huella.

Las Unidades de Inteligencia Financiera, cualquiera que sea su denominación, son una herramienta esencial para los estados porque en un mundo globalizado, en donde los mercados ilegales son tan grandes, seguir la ruta del dinero de estas actividades ilícitas resulta fundamental, precisamente para frenar las mismas.

No hay mejor forma de golpear a una organización criminal que cercenando sus fuentes de ingresos, detectando sus activos y congelándolos para generar una crisis en su interior, de igual manera, no hay mejor forma de atacar la corrupción que contar con instrumentos para detectar movimientos irregulares y detonar investigaciones que permitan construir casos contra políticos y empresarios que tienen redes de corrupción.

La Unidad de Inteligencia Financiera, con Santiago Nieto al frente, ha tenido en estos meses grandes logros, por ejemplo, iniciar un proceso contra la Iglesia la Luz del Mundo que tenía acusaciones desde hace años, afectar a una red de trata de Tlaxcala que es la entidad en donde ese delito es más grave, procedimientos contra cadenas de gasolineras que compraban combustible robado, casos de corrupción en distintas entidades públicas y congelar cuentas de políticos corruptos como Emilio Lozoya.

A pesar de ello, también queda la duda de un uso político de la UIF, enfilando investigaciones contra militantes de otros partidos políticos, que si bien deben tener algunos pendientes, resulta complicado explicar por qué enfilar las baterías contra ellos habiendo muchos más sospechosos y que incluso forman parte del propio gobierno, como Manuel Bartlett.

De nueva cuenta, no niego el gran trabajo de Santiago Nieto, pero para ser honesto a veces no alcanzo a comprender los criterios que llevan a la UIF a elegir los casos a investigar, porque peligrosamente coinciden con la agenda del Presidente, cuando debe haber parámetros técnicos que conduzcan la acción de la misma.

Es decir, quizá es tiempo de pensar en un esquema en donde la Unidad de Inteligencia Financiera no dependa del Ejecutivo, sino que sea un órgano autónomo, precisamente para evitar su captura y uso político, que pueda iniciar investigaciones fuera de las presiones del gobierno y que precisamente se convierta en un instrumento para erradicar la corrupción, de hecho, esta configuración ayudaría para lograr uno de los objetivos prioritarios del Presidente.

@victorsanval

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