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Además, una victoria abrumadora permitirá frustrar cualquier argumento de Trump de que las elecciones fueron amañadas.

WASHINGTON.- Optimista y con ventaja en las encuestas, Hillary Clinton ya mira más allá de Trump para ayudar a los demócratas a conquistar el Senado y reducir la ventaja de los republicanos en la Cámara Baja.

La campaña de Trump sostuvo, que aún no se lo puede dar por derrotado, pero Clinton ha visto su camino allanado hacia la Casa Blanca en las últimas semanas. Los demócratas están haciendo campaña en sedes republicanos como Utah y Arizona, donde no han ganado en décadas.

El cambiante mapa político le permite a Clinton y su campaña dedicar tiempo y dinero a los demócratas en campañas reñidas. Clinton dice que “ya ni siquiera piensa en responderle” a Trump y prefiere dedicarse a “hacer hincapié en la importancia de elegir a los demócratas” al Congreso.

“Tenemos una campaña coordinada, trabajamos con los candidatos a Gobernador, Senador y Representante”, dijo el jefe de campaña Robby Mook.

Y con razón. Después de dos años de campaña implacable, el próximo Presidente se verá ante la tarea de gobernar una nación dividida. Si gana Clinton verá mermadas sus posibilidades de realizar sus objetivos a menos que su victoria se vea acompañada por grandes avances demócratas en las cámaras.

Además, una victoria abrumadora permitirá frustrar cualquier argumento de Trump de que las elecciones fueron amañadas.

La campaña de Trump, en tanto, reconoció ayer que el magnate va detrás de Clinton en el último tramo, pero insistió que aún tiene un camino viable a Casa Blanca.

Habiendo comenzado la votación anticipada, el equipo de Trump dijo que “la contienda no ha terminado” y juró seguir en Virginia y Pennsylvania, donde las encuestas dan como firme ganadora a Clinton.