lLa muerte del esposo deja a su cónyuge problemas para acceder a herencias, tierras, recursos productivos, pensiones, protección social, capacitación laboral, incluso discriminación social. ESPECIAL
Todas ellas han tenido que afrontar el duelo individual, que de acuerdo con especialistas es un proceso que puede llevar meses o años

Más de 66 mil mujeres de Coahuila han tenido que aprender a vivir con el dolor de perder a su esposo y afrontar solas, o acompañadas por familia y amigos, su nueva condición de viudez, que en países como el nuestro representa una lucha por conquistar necesidades básicas y derechos humanos. Hoy 23 de junio se conmemora el Día Internacional de la Viuda, para visibilizar los problemas sociales y económicos que surgen cuando el esposo de una mujer muere, también es una fecha para reflexionar sobre el duelo.

“A nivel global, las mujeres tienen menos posibilidades de acceso a pensiones de vejez que los hombres, por lo que la muerte de un cónyuge puede conducir a la indigencia de las mujeres mayores. En el contexto de confinamientos y cierres económicos, las viudas pueden no tener acceso a cuentas bancarias y pensiones, ya sea para pagar la atención médica si enferman o para mantenerse a sí mismas y a sus hijos”, publicó la Organización de la Naciones Unidas (ONU).

CON PROBLEMAS

Además, en sociedades como la nuestra (y de países en desarrollo) donde el hombre ha sido, por tradición, cultura y prejuicios, la cabeza de familia, la muerte del esposo deja a su cónyuge problemas para acceder a herencias, tierras, recursos productivos, pensiones, protección social, capacitación laboral, incluso discriminación social.

En Coahuila, hay 66 mil 115 de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI, cuyos rangos de edad oscilan entre los 12 y más de 70 años. Todas ellas han tenido que afrontar el duelo individual, que de acuerdo con especialistas es un proceso que puede llevar meses o años, y que es influido por factores como la edad y el tipo de muerte, así como el papel de personas que apoyen a las deudas.

“Se tiene que vivir el duelo, el sufrimiento debe pasar; entender que no va a quedarse para siempre, un duelo no es olvidar, es aprender a vivir con este dolor, pero en un momento ya no te va a causar conflicto a la hora de realizar tus tareas”, explicó la psicóloga Teresita Barrientos, coordinadora del área de Psicología de DIF Saltillo, donde también imparten terapia de grupo para personas que perdieron a un familiar.

De acuerdo con especialistas, un duelo se desarrolla en cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, “que no siempre se llevan en este orden y no hay un tiempo determinado”, aclaró la psicóloga Barrientos.

¿Cuándo podemos decir que hay un problema y se vive un duelo complicado? Cuando las situaciones se salen de control; es decir, cuando las personas viudas quedan totalmente paralizadas, sienten que ya no les queda nada, cuando hay afectaciones en su vida cotidiana, como trastornos de sueño, depresión continua, y no se cuenta con ningún tipo de ayuda.

Por eso es importante la red de apoyo, una amistad o familiar, que escuche sin juzgar a la viuda. Lo que se debe hacer es “no autoflagelarnos con este duelo, escribirlo, sentirlo y sobre todo platicarlo con la red de apoyo”.

Nazul Aramayo

1985. Reportero enfocado en temas de movilidad, medio ambiente, historias de vida, cultura popular, música, literatura. Autor de los libros “Cantinas que merecen ser amadas y personas que no” (Producciones El Salario del Miedo: 2019), “La Monalilia y sus estrellas colombianas” (FETA: 2017) y “Eros díler” (Jus: 2012). Ha sido ganador del Premio Estatal de Periodismo Coahuila 2017 y 2018, en los géneros de Crónica y Mejor Trabajo de Periodismo Cultural respectivamente. Ganador del XXIX Concurso Literario Nacional “Magdalena Mondragón” en el género de cuento. Ha sido becario del PECDA y FONCA.