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Coahuila, Estado de México, Jalisco, Campeche y Guanajuato, que son los estados con mayor participación en el PIB secundario, presentaron disminuciones en su producción fabril

La caída de 1.8% anual en la actividad industrial nacional en el 2019, siendo el peor resultado desde el 2009 (-7.3%), derivó del detrimento de los principales estados fabriles en el país, a excepción de Nuevo León y Coahuila.

Las entidades que más aportan al Producto Interno Bruto (PIB) de las actividades secundarias en México (manufactura, construcción, minería y generación eléctrica y suministro de agua y gas) son Nuevo León, Estado de México, Jalisco, Coahuila, Campeche y Guanajuato, con una aportación de 41.2% del total.

De acuerdo con datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de estos territorios, únicamente presentaron incrementos anuales en su actividad industrial Nuevo León (3.4%) y Coahuila (2.4%) en los primeros 10 meses del año pasado, mientras la caída más pronunciada fue para el Estado de México (9.3 por ciento).

Es importante mencionar que las cifras estatales de actividad industrial están desfasadas por dos meses respecto al dato nacional, aunque en este caso, el periodo enero-octubre del 2019 ya marca la tendencia de cómo terminó el año para los gobiernos subnacionales y, por ende, su incidencia en la producción fabril del país.

Así, el crecimiento industrial de 3.4% en Nuevo León, la entidad que más aporta al PIB secundario (9.8%), provino de los aumentos en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (13.4%); en manufacturera (4.4%), y en construcción (0.8 por ciento).

La diferencia con los otros grandes estados industriales fue la construcción —único con variación positiva en este grupo—, motivada por el sector privado, pues compensó la baja en obra pública.

La otra excepción, Coahuila, con 6.3% del PIB secundario —cuarto porcentaje más grande del país—, presentó un crecimiento industrial de 2.4% debido, únicamente, al ascenso de la producción manufacturera (3.7%), ya que los otros tres sectores mostraron caídas.

En este sentido, sobresale que 42.5% de la economía coahuilense corresponde a las industrias manufactureras, particularmente maquinaria y equipo; equipo de computación, comunicación, medición y accesorios electrónicos, así como productos metálicos.

A detalle

Del grupo de las seis grandes economías fabriles, destaca que el Estado de México exhibió el desplome más pronunciado en su actividad industrial, con 9.3% anual en los primeros 10 meses del 2019. Esta entidad es la segunda del país con la mayor participación en el PIB secundario (7.3 por ciento).

El comportamiento negativo fue consecuencia de que sus cuatro sectores industriales disminuyeron, aunque la mayor contracción fue en construcción (23.0%), resintiendo los recortes del gobierno federal a la inversión pública.

Por su parte, la producción industrial de Jalisco, con 6.8% del PIB secundario —tercer lugar nacional—, descendió 0.4% debido a los decrecimientos en construcción (5.6%) y minería (4.9 por ciento).

Del lado positivo fueron las tasas positivas en manufactura (0.9%) y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (4.4%), pero insuficientes para compensar la merma fabril del estado.

Guanajuato llama la atención al ser una de las entidades que más ha promocionado la actividad industrial, principalmente automotriz, que en el lapso de análisis se redujo 2.3 por ciento. Contribuye con 5.2% del PIB secundario de México —sexta posición.

Por sectores, en la economía guanajuatense registraron bajas manufactura (1.7%), construcción (4.7%) y minería (9.3%), mientras generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final creció 1.1 por ciento.

Mención especial para Campeche, territorio golpeado por la crisis petrolera —bajos precios del crudo y contracción de la producción de hidrocarburos. La actividad industrial del estado, con un peso de 6.1% en el PIB secundario (quinto peldaño), se desplomó 2.9%, como consecuencia de variaciones negativas en minería (2.6%) y construcción (7.8 por ciento). Esta entidad aún resiente los efectos de la crisis petrolera (74.5% de su economía es minería petrolera) y, como los demás estados, de los recortes a recursos federales.

No obstante, las buenas noticias se dieron en manufactura y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final, con incrementos de 0.9 y 5.3%, respectivamente, lo que manifiesta el proceso de diversificación económica que vive Campeche.

En general

En términos generales, en el periodo enero-octubre del año pasado, 20 estados descendieron en su actividad industrial, destacando los casos de Baja California Sur (-21.1%), Tabasco (-13.4%), Oaxaca y Chiapas (cada uno con -11.7 por ciento).

Se observa que del sur-sureste, prioridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador con proyectos como el Tren Maya y el Corredor Transístmico de Tehuantepec, así como programas sociales, solamente aumentaron su producción industrial Quintana Roo (5.7%) y Yucatán (2.5 por ciento).

En el otro extremo, las mayores variaciones anuales se dieron en Tlaxcala (21.3%), Colima (18.1%) y Chihuahua (5.9 por ciento). Durante los primeros tres trimestres del 2019, lideró el crecimiento económico del país, con una tasa de 9.1%, incentivado por la construcción.