En el Estado se han registrado un total de 84 eventos violentos, entre enero y abril de este año, que dejaron como saldo 97 personas muertas

Una de las peores decisiones que pueden tomar las autoridades, se ha dicho hasta la saciedad, es politizar el tema de la seguridad pública. Y por politizar debe entenderse, entre otras cosas, convertir el asunto en uno de los elementos de las campañas de imagen pública.

¿Por qué es una mala decisión? En primer lugar, porque la de la seguridad no es una lucha ganada de una vez y para siempre, sino que se trata de un frente permanentemente abierto en el que nunca puede bajarse la guardia.

En segundo lugar, porque no existe discurso capaz de superar el dato duro, la estadística demoledora que echa por tierra, con su fría contundencia, cualquier intento por edulcorar la realidad.

Eso es justamente lo que está pasando en Coahuila, en donde las dependencias responsables de la prevención, así como de la investigación y persecución de los delitos, intentan revertir, a golpe de comunicados, la percepción que los ciudadanos se forman a partir de los hechos concretos y los indicadores.

En la semana, tanto la Fiscalía General de Coahuila como la Secretaría de Seguridad Pública estatal instaron a los ciudadanos, a través de sendos comunicados, a “no creer y/o difundir noticias falsas, ya que estas son producto de desinformación (sic), cuyo objetivo es crear pánico social”.

Al mismo tiempo invitaron a la comunidad a “informarse a través de comunicados oficiales”, a colaborar con ellos “en caso de contar con información relevante” y acudir a sus oficinas para tales propósitos.

A despecho de la convocatoria institucional, la percepción de inseguridad que los ciudadanos padecemos –y que deriva del evidente incremento en la violencia en diversas regiones de la entidad– se ve reforzada por la contundencia de las cifras: el primer cuatrimestre de 2019 fue el más violento de los últimos cuatro años en Coahuila.

El dato es contundente: un total de 84 eventos violentos, registrados entre enero y abril de este año, dejaron como saldo 97 personas muertas, lo cual implica un incremento del 16 por ciento en el número de hechos violentos y 21 por ciento más de personas asesinadas respecto de 2018.

No se trata, como es evidente, que los ciudadanos “se estén dejando engañar” por informaciones tendenciosas o mal intencionadas, sino de una realidad puntual: en Coahuila se ha incrementado la violencia en las últimas semanas y eso es particularmente evidente desde el 27 de abril pasado, cuando policías saltillenses y estatales se enfrentaron a una presunta célula delictiva en la colonia Loma Linda, en Saltillo.

Un hecho en particular alarma a la ciudadanía a propósito de los hechos violentos de las últimas semanas: el que los presuntos delincuentes hayan vuelto al abierto desafío a las autoridades, conducta que caracterizó la etapa de mayor inseguridad vivida en los últimos años en el País.

Lo que se repitió incesantemente en aquella época debe decirse ahora nuevamente: no necesitamos que las autoridades nos digan cómo debemos “interpretar” la realidad, sino que esa realidad cambie. Y no habrá forma que nos sintamos tranquilos mientras eso no ocurra.