La medida de protección más importante es el uso permanente del cubrebocas en todos los espacios en los cuales tengamos interacción con otras personas

El saldo más doloroso que nos ha dejado el 2020 se encuentra constituido por las decenas de miles de vida humanas que se han perdido debido a la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2. Evitar que ese número –ubicado ya en niveles de catástrofe– aumente, debe ser nuestro principal objetivo individual y colectivo.

Y para lograrlo, de acuerdo con la opinión de todos los expertos en quienes podemos confiar, la medida de protección más importante es el uso permanente del cubrebocas en todos los espacios en los cuales tengamos interacción con otras personas.

Adicionalmente, desde luego, es preciso mantener las medidas de higiene personal, no acudir a lugares concurridos, mantener la distancia social, evitar  el contacto físico y no salir de casa a menos que resulte absolutamente indispensable.

Pero de todas las medidas señaladas, la más importante es el uso del cubrebocas, porque el uso generalizado disminuye prácticamente a cero, de acuerdo con diversos estudios, la posibilidad de contagio. Por ello es que las autoridades, de todos los órdenes de gobierno, tendrían que enfocar sus energías en lograr que todos lo usemos.

Disciplinarnos con esta medida es particularmente relevante debido al inicio de la temporada de bajas temperaturas durante la cual, de acuerdo con la experiencia, los virus que provocan enfermedades respiratorias tienen mejores condiciones para su propagación.

Y esta es justamente la principal recomendación que hacen los especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud (IHME), de la Universidad de Washington, cuyo pronóstico para los próximos cuatro meses en Coahuila es poco halagüeño: el número de víctimas fatales por COVID-19 podría incrementarse 49 por ciento de aquí al mes de abril de 2021.

¿Qué podemos –y debemos–hacer para evitarlo? Además de obligarnos al uso permanente del cubrebocas en espacios públicos, es necesario aplicar masivamente pruebas para detectar el coronavirus, mantener el distanciamiento social y realizar un rastreo eficaz de quienes estuvieron en contacto con un caso positivo.

Si no hacemos esto el costo se traducirá en la pérdida de vidas humanas. Estamos hablando de miles de vidas, pues de acuerdo con la proyección del IHME, de relajarse las medidas de prevención en abril de 2021 la cifra de muertos en Coahuila estaría rondando los 5 mil.

Y esto podría ocurrir, vale la pena enfatizarlo, incluso si durante los próximos meses comenzara el proceso de vacunación, lo cual refuerza el llamado que se ha formulado en los últimos días a no relajar las medidas de prevención a partir de considerar que la llegada de una vacuna ha resuelto el problema.

Las estadísticas de lo ocurrido hasta ahora y las proyecciones de cara al futuro inmediato no dejan lugar a dudas: la pandemia está lejos de ser un recuerdo y si no asumimos que la situación sigue siendo grave, la factura que nos pasará la realidad será muy alta.