Imaginemos a Manlio Fabio Beltrones, César Camacho Quiroz y Miguel Osorio Chong sobrevolar en helicóptero (híbrido del utilizado por David Korenfeld y Armando García Triana) el estado de Coahuila. Inician su vuelo, provistos de una vasta dotación de gorditas de “La Penumbra”, más tres litros de café del Oxxo.

Pasan por Torreón, y miran a Miguel Ángel Riquelme cargando sobre sus espaldas una candidatura oficial a la Gubernatura, que no rebasa la clientela electoral del PRI. Dos fisuras, más las que se acumulen, lo demuestran: José Luis Flores Méndez despotrica contra la imposición de Miguel. Noé Garza Flores, el recién autodenominado “candidato independiente” (que no ciudadano) lo respalda.

Desligado del PRI lanza su candidatura a la Gubernatura con el apoyo político y financiero de Humberto Moreira y Jaime Rodríguez. E inicia su cosecha para armar su estructura de candidatos para las elecciones de 25 Diputaciones locales y 38 Presidencias municipales en 2017.

Noé será “el borrego sacrificial” que disminuirá la candidatura de Riquelme para beneficiar a sus adversarios. O, será “el kamikaze” que por su larga cola, no alcanzará a decir ni pío.

En Saltillo, entre gorditas de chicharrón light, los tres observan a Humberto trabajar para ser Alcalde de Saltillo como “independiente”, y apoyar, también, a Jericó Abramo Masso para ser Gobernador.

Mientras tanto, Armando Luna, “la opción B” del Gobernador, luce desconsolado, por ser acusado de estar coludido con el empresario del Cimari en General Cepeda. “¡Uta!” espeta Camacho, “¡pásenme una de carne deshebrada!”.

Distraído, Osorio hojea uno de los periódicos, y exclama: “¡Qué chinga le paran a Javier e Hilda!”. Y Beltrones precisa: “Si te asustas con eso, no entres a las redes sociales”.

Entonces, el trío volteaa la derecha, y divisa a Isidro López en plena carne asada, a las 10 de la mañana, en El Campestre, con Armando Guadiana y Lenin Pérez construyendo con piezas de lego su propia candidatura “independiente”.

Ya sobre Monclova, escuchan a Gerardo García, el alcalde panista, decir: “Y, ¿por qué nada más Chilo? ¡Yo también quiero ser Gobernador, pues me siento sumamente capaz para eso! ¡No me chinguen!”.

Serios, se miran entre ellos, y Beltrones dice: “Le seguimos más al norte, o aquí le paramos”. Camacho responde: “Lo visto es más que suficiente, ¿no crees Miguel?”. Éste, inexpresivo, permanece callado, mientras a su interior imagina que aunque las gorditas están “rebuenas”, “el horno no está para bollos en Coahuila”.