Coahuila se ubica en el nada honroso quinto lugar entre las entidades con más empresas dedicadas a facturar operaciones simuladas

El Sistema de Administración Tributaria reveló ayer que, de acuerdo con los análisis que ha realizado sobre el comportamiento de las diversas variables relacionadas con la recaudación fiscal, en el País operarían poco más de 8 mil 200 empresas dedicadas a facturar operaciones simuladas.

En otras palabras, lo que el SAT afirma es que la evasión fiscal es toda una “industria” en México que genera ganancias multimillonarias, incluso superiores a las de algunas industrias legítimas que además de dinero también generan empleos y riqueza para el País.

Si lo que las autoridades encargadas de la recaudación tributaria dicen es cierto, en nuestro País se habrían dejado de recaudar, tan sólo en el último año, 354 mil millones de pesos, lo que equivale a 1.4 puntos del Producto Interno Bruto. Una auténtica barbaridad.

Para colmo de males, de acuerdo con la titular del SAT, Margarita Ríos-Farjat, estas cifras son tan sólo preliminares y se considera que el fenómeno real es aún mayor: “son las (empresas) que tenemos detectadas en datos duros, no significa que sea todo el universo, nos parece una muestra pequeña, pero nos da idea del problema”, ha dicho la funcionaria.

Pero si esto es apenas “una muestra pequeña” entonces resulta difícil creer cómo es que el País sigue funcionando y cómo es que aún se recauda algún dinero vía contribuciones. Pareciera que lo que está siendo retratado por la titular del SAT es un País donde se paga impuestos por excepción.

Más allá de si la estimación de Ríos-Farjat es cierta o no, los datos duros que ya nos ha dado merecen análisis detallado. En particular por la forma en la cual presentan –una vez más– a Coahuila, como una entidad donde quienes desean dar rienda suelta a sus impulsos por violar la ley encuentran terreno fértil para ello.

Y es que resulta por demás significativo que, de las 8 mil 204 empresas dedicadas a facturar operaciones simuladas, 428 tengan su asiento en Coahuila y que eso ubique a nuestra entidad en el nada honroso quinto lugar entre las entidades con más empresas de este tipo.

¿Por qué es significativo? Entre otras cosas porque Coahuila no es el quinto estado más poblado del País, porque no ocupa el quinto lugar en número de empresas instaladas, porque no somos la quinta entidad en aportación al Producto Interno Bruto.

No hay proporción entre el volumen de la actividad económica de Coahuila y el número de empresas que, desde nuestra entidad, se dedican a emitir facturas por bienes o servicios que nadie adquirió realmente, sino que tienen el único propósito de erosionar la base tributaria del México.

¿Qué hay en Coahuila que es tan “atractivo” para quienes han decidido delinquir evadiendo impuestos? Difícil responder a tal pregunta, como no sea diciendo que la respuesta debe ser la misma que para fenómenos como el de la denominada “megadeuda” o el del fraude mediante los juicios masivos del Infonavit.