"Es una cosa de locos, como si fuera una película". Fotos: cortesía
Militares en las calles, cartillas para transitar, filas con gente separada a metro y medio de distancia y mucho miedo, eso se vive en Logroño

Karla Sosa, una coahuilense que habita actualmente en Logroño, España, relató a VANGUARDIA cómo es vivir aislada y en el encierro, ante las medidas tomadas por el gobierno de aquel país a causa de la pandemia del COVID-19. “No es cosa de bromas”, platicó.

En La Rioja, comunidad autónoma a la que pertenece Logroño, se han detectado 497 infectados de coronavirus y siete personas han fallecido. Karla y su familia —esposo y niño de 3 años— están desde el viernes 13 de marzo en cuarentena, fecha en que se declaró “estado de alarma”. “Es una cosa de locos, como si fuera una película”, relató la oriunda de Torreón.

Karla contó que para trasladarse a los trabajos la gente tiene que hacerlo con un certificado, a los supermercados únicamente puede acudir una persona y comprar de uno por uno; “te ponen líneas para hacer cola, con metro y medio de distancia”, dijo. Tampoco se puede ir a hospitales o centros de salud sin llamar antes y los policías y militares están desplegados en las calles con altavoces diciendo a la gente que no pueden estar en las calles.

Desolador. En la zona habitacional donde vive Karla, la actividad se ha reducido al mínimo.

Para pasar el encierro en el piso del edificio, Karla y su familia tratan de llevar rutinas, hacer ejercicio, aunque comentó que con un hijo es complicado hacer actividades. “Hay horas en que salimos a los balcones a cantar, a las 8 de la noche salimos a aplaudir a todos los sanitarios (médicos, enfermeras, administrativos de hospitales, entre otros). Han habilitado un canal para hacer cosas con niños, gente ha cedido dar clases gratuitas en internet y en general se trata de imaginación”, relató.

SOSPECHOSA DE CONTAGIO

Karla y su familia viven en el centro de Logroño, en un edificio donde la mayoría de los inquilinos son adultos mayores. “Muchos de ellos están solos. Lo que hacemos es ponernos a su disposición”. Sin embargo, Karla no puede debido que ella está en cuarentena y representa un caso sospechoso, debido a que hace unos días, tuvo que llevar a su hijo al hospital y estuvo cuatro días allí con su pequeño.

Karla Sosa, residente en España.
Eviten ir a reuniones, eviten las fiestas"

Dijo que se empezó a sentir mal y su esposo le insistió a que llamara a emergencias, y debido a que estuvo en contacto con sanitarios, con gente en hospital, le mandaron un inhalador y está a la espera de que le realicen una prueba para confirmar o descartar que esté infectada de coronavirus.

TODO PARECÍA UNA BROMA

Karla recordó que en un inicio tomaban el coronavirus como una broma, como una gripa más, después pasaron de no entender lo que sucedía, al pánico.

“Cuando sacan un comunicado en televisión, la gente empezó a tomar medidas”, mencionó la coahuilense. Ese mismo día, el supermercado debajo de su edificio, estaba desabastecido: no había huevo, leche, conservas, papel de baño, verdura, fruta, nada. La gente había entrado en pánico, en caos, en desesperación.

Atractivo. Logroño es un sitio español muy visitado. Está al norte del país.

Por eso aconsejó a los mexicanos y coahuilenses que extremen precauciones y se protejan. “Esto no es un juego”, dijo. “Eviten ir a reuniones, eviten las fiestas, veo que muchas familias que utilizan esto para juntarse con los abuelos, hacer comidas, carnes asadas, no, es aislamiento, estar en la casa con la gente con la que vives, salir lo menos posible”, recomendó.