Las extorsiones telefónicas se volvieron más frecuentes en México a partir del año 2000/Foto: Adrianna Calvo
La Policía Federal emitió un manual contra la extorsión para saber qué hacer ante un posible caso

Una extorsión es la presión que se ejerce sobre alguien mediante amenazas para obligarlo a actuar de forma determinada con el objetivo de obtener dinero u otro beneficio. Aunque existen diversas maneras de que se genere una extorsión, una de las más populares se ejerce vía telefónica.  

De acuerdo al artículo 390 del Código Penal, la extorsión es considerada un delito de alto impacto y la comete: “quien sin derecho obligue a otro a dar, hacer, dejar de hacer o tolerar algo, para obtener un lucro para sí o para otro, o causando a  alguien un perjuicio patrimonial…”

El mismo código asienta que a quien cometa dicho delito se le aplicarán penas que van desde dos a ocho años de prisión y de cuarenta a ciento sesenta días de multa. 

Aunque existen diversos tipos de extorsión, una de las más comunes se lleva a cabo vía telefónica. De acuerdo a la Policía Federal, el fenómeno de la extorsión telefónica en México se remonta a inicios del año 2000, cuando se amplió el acceso a la telefonía celular a más sectores de la población. 

Tipos de extorsiones 

Directa 

Ocurre cuando el delincuente se presenta físicamente en un establecimiento o domicilio particular y amenazas al propietario o al personal. Es común que el delincuente se identifique como integrante de una organización delictiva y que pretenda realizar un cobro para brindar seguridad o no hacer daño. 

Para intimidar a la víctima, también suelen realizar acciones como daños al inmueble o enviar por mensajería mensajes con el fin de asustar. 

Indirecta 

Mediante llamadas o mensajes de texto los delincuentes comenzaron a contactar a sus posibles víctimas para plantearles supuestos escenarios en los que se incluían situaciones de riesgo o peligro para la víctima o sus familiares. Por ejemplo: amenazas de daño físico o patrimonial, secuestros, secuestros virtuales, amenazas de muerte, familiar proveniente del extranjero detenido, detenciones de familiares a causa de un delito, amenazas de embargo entre otras. 

Con el tiempo, este tipo de extorsiones se han mantenido, pero también han evolucionado a otros argumentos más elaborados como decir que se ganaron premios, campañas publicitarias o relacionadas a fundaciones altruistas. 

A veces también se genera un diálogo en el que el delincuente se presenta como un miembro de alguna institución bancaria, prestador de servicios o funcionario de gobierno. En estos casos suelen buscar obtener información para posteriormente usarla en una extorsión más elaborada.  

En otros casos los delincuentes también recurren a la violencia psicológica con el fin de intimidar a las víctimas, lo más común es el uso de agresiones verbales.

Existen señales que pueden mostrar si se está siendo víctima de extorsión/Foto: engin akyurt

¿Cómo se elige a las víctimas?

En la mayoría de los casos los delincuentes eligen a una víctima al azar al recopilar datos personales obtenidos de directorios telefónicos, redes sociales o bases de datos. Las imágenes divulgadas en redes sociales suelen ser un canal por el cual los extorsionadores pueden conocer el nivel socioeconómico de la posible víctima. 

Son estos datos generales los que permiten a los extorsionadores contar con elementos para poner en marcha su plan, pues de ahí se formulan frases como:

-”tienes un hijo”

-”sabemos dónde trabajas”

-”ya sé el colegio al que van tus hijos”

Es así como a través de engaños o amenazas los delincuentes piden a las víctimas realizar depósitos o cuentas bancarias. 

Aunque cualquier persona puede ser víctima de extorsión, hay sectores que por su permanencia en el hogar o inocencia son más vulnerables a caer en el engaño de una extorsión. 

Niñas, niños y adolescentes pueden ser más susceptibles a creer las amenazas que impliquen causar daño a familiares, por lo cual suelen obedecer la instrucción del delincuente de ocultarse o salir del domicilio. En el caso de los adultos mayores, también pueden ser un sector de fácil engaño. 

¿Cómo saber si se trata de una extorsión o engaño? 

En los casos de extorsión o secuestro virtual hay varios indicios que permiten darse cuenta que se trata de un engaño:

-El origen de la llamada es un número privado o del que no aparece registro en el identificador.

-Quien llama se identifica con un nombre o alias. 

-Existe demasiado diálogo en las llamadas y el sujeto detalla de dónde viene, cuándo llegó, la zona en la que circula, su función en la supuesta organización criminal y aspectos similares. 

-El delincuente usa la amenaza, principalmente de privar la vida, y busca evitar que se interrumpa la comunicación. 

-La primera llamada se recibe en un teléfono fijo, luego el delincuente hace lo posible por pasar la llamada a un celular para dar movilidad a la víctima. 

-El extorsionador simula que tiene a una víctima con él. 

-El delincuente exige un pago al inicio y luego aceptará los recursos que la víctima tenga a la mano. 

¿Qué hacer ante una extorsión? 

Ante una llamada de extorsión, la Policía Federal recomienda lo siguiente:

-Mantener la calma y valorar con objetividad la situación planteada. 

-Escuchar atentamente los argumentos del extorsionador y no dejarse dominar por el impacto emocional. 

 -Interrumpir la llamada y verificar si la situación que se planea es real o no, llamando al familiar, por ejemplo. Si se recibe una nueva llamada amenazante, responda que se trata de un número equivocado y cuelgue.

-No ceda ante las exigencias económicas o demandas del extorsionador o defraudador, no negocie la cantidad económica. Esto implica no realizar recargas telefónicas o depósitos.

-Llamar de inmediato a la supuesta víctima, anticipándose a la posibilidad de que apague su celular. 

-Enviar mensajes de texto al celular de la supuesta víctima con el fin de advertirle del engaño. 

-Pedir al supuesto secuestrador que le comuniquen a su familiar. 

-Llamar al 088, número del Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal, proporcionar la información generada en las llamadas telefónicas, como el número de origen, horario, argumento utilizado por el extorsionador y cualquier otro dato que se considere de utilidad. 

Con ello, personal experto en el tema proporcionará recomendaciones para minimizar el daño psicológico, evitar daño económico y orientar sobre en dónde puede encontrarse el familiar supuestamente secuestrado, como lo son hoteles, salas de espera en hospitales, cines, central de autobuses, iglesias, centros comerciales o tiendas de operación 24 horas. 

En caso de extorsión directa  

-Mantener la calma y no ceder de inmediato a las exigencias económicas. 

-No manifestar negativa directa a la petición del delincuente. Argumente que necesita buscar alternativas económicas para conseguir el dinero. 

-Pedir al delincuente el plazo de una semana para dar respuesta. Esto permitirá analizar el escenario y tomar decisiones. 

-Llamar al 088 del Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal, para que personal especializado brinde apoyo necesario para evitar ser víctima del delito.

Medidas preventivas 

La información y prevención son las mejores armas contra la extorsión, pues en la mayoría de los casos es la propia víctima quien proporciona información a los delincuentes sin darse cuenta. Por ello, se realizan las siguientes recomendaciones: 

-Desconfiar de encuestas, entrevistas o promociones comerciales y no brindar información personal a desconocidos. 

-Mantener comunicación constante con los integrantes de la familia. 

-Negar respuestas a peticiones de recomendación sobre familiares o amigos sin antes verificar la identidad de quien lo necesita. 

-Tener a la mano un directorio telefónico con datos de cada integrante de la familia, vecinos, amigos y números de emergencia. 

-Contestar “¿con quién quiere hablar?”, ante la pregunta “¿con quién hablo?”. 

-Evitar ingresar datos personales en computadoras de uso compartido. 

-Instalar un identificador de llamadas en teléfonos fijos. 

-Vaciar periódicamente la memoria del celular y utilizar contraseña de ingreso a fin de que en caso de robo o extravío se haga mal uso de la información que contiene. 

-Revisar la configuración de privacidad de cuentas en redes sociales. 

En el caso de niñas, niños y adolescentes: 

-Evitar dejarlos solos en casa.

-Escuchar con detenimiento por si expresan angustias, miedos o sentimientos hacia personas que los asustan.

-Pedirles que no hablen con personas extrañas.

-Enseñarles a marcar los números de emergencia.  

-Procurar que memoricen su nombre completo, domicilio y números telefónicos de contacto.