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La crisis del COVID-19 podrá terminar en unos meses o en unos años. Eso todavía es incierto. Lo que sí se sabe es que sus consecuencias ya modificaron el mundo. ¿Estos cambios será a largo plazo?

El coronavirus modificó las dinámicas económicas y sociales en la mayoría de los países. El distanciamiento social, las medidas de higiene, el aislamiento y el trabajo desde casa debieron implementarse para reducir contagios y tal parece que algunos de los cambios podrían ser permanentes.

Las ciencias sociales han notado que los cambios sociopolíticos suelen darse en explosiones repentinas. Es decir, un país o comunidad se desestabiliza a partir de un suceso externo que altera sus prácticas y lo dirige a un nuevo escenario.

El desastre de Fukushima en Japón hizo que varios países, en especial Alemania, se replantearan el uso de la energía nuclear. La Gran Depresión en 1929 y la crisis de 2008 cambiaron las actitudes de la gente frente a la economía, el consumo y la adquisición de vivienda.

El coronavirus no es la excepción. Aún no se sabe cuáles serán las consecuencias humanas, económicas y sociales de esta crisis, ni cuándo se logrará controlar la pandemia. Lo que sí es seguro es que varios aspectos ya comienzan a tomar una dirección distinta.

Enseñanza digital

Los centros educativos tenían años tratando de implementar la educación en línea, pero no fue hasta la llegada del COVID-19 que tuvieron que cerrar sus puertas, mejorar su métodos y usar la tecnología como una alternativa segura de aprendizaje.

Trabajo remoto

Aunque algunas empresas comenzaban a moverse hacia los horarios flexibles, el “home office” no se había implementado por completo porque eleva los costos de coordinación y se vuelve más difícil construir relaciones y espíritu de equipo.

Pero debido al COVID-19  se ha convertido en la alternativa para proteger a los empleados, quienes se vieron forzados a crear nuevas rutinas y desarrollar otras habilidades para mantener la productividad. Aún se desconoce cuántas empresas volverán al sistema tradicional y cuántas se quedarán con el trabajo remoto.

El papel de la salud

Gideon Lichfield, editor en jefe del MIT Technology Review, expresa que para vivir en el mundo después del coronavirus los sistemas de salud deberán prepararse para responder adecuadamente e identificar los nuevos virus antes de que se propaguen por el mundo.

Además, esta crisis ha puesto en el centro de la reflexión la importancia de contar con un servicio de salud y lo necesario que es apoyar a los países vulnerables.

La higiene también se convirtió en tema central de los gobiernos y empresas, quienes empezarán a implementar nuevos protocolos para disminuir el costo humano y económico de las epidemias.

Los viajes

Cuando se levante la contingencia, la gente no saldrá de sus casas para hacer vida normal de un día para otro y pueden pasar meses o años antes de que la industria turística se recupere.

Incluso las aerolíneas podrían empezar a implementar medidas como revisar la temperatura de los pasajeros antes de abordar, solicitar un certificado de inmunidad o utilizar la geolocalización de los dispositivos móviles para monitorear si una persona entró o no en contacto con un caso confirmado de COVID-19.

China’s community life cautiously returns to normal as new coronavirus cases drop

Una nueva industria

La economía de quedarse en casa, los servicios de streaming y las tiendas con envíos a domicilio comenzarán a subir en el mundo de los negocios, mientras las empresas tradicionales verán disminuidas sus ventas.

Esta alteración en la industria podría modificar la forma en que se nos vende y los productos y servicios que nos son útiles. También cambiaría la manera en que administramos el dinero y elegimos qué comprar.

¿Cuándo volveremos a la normalidad?

Se estima que la cuarentena dure entre cuatro y 12 semanas, pero la vida no volverá a ser la misma en años o quizá nunca.  

Incluso el fin de este aislamiento podría ser temporal, pues un estudio del Imperial College London sugiere que las medidas de distanciamiento social y cierre de escuelas y trabajos deberían implementarse cada vez que aumente el número de casos y retirarlas cuando disminuyan. Así durante los siguientes 18 meses, para cuando se estima la creación de una vacuna.

Lichfield señala que otros aspectos cotidianos tal vez no vuelvan a ser los mismos: los cines eliminarían la mitad de sus asientos, las reuniones serán en salas más grandes y con sillas separadas, y los gimnasios requerirían reservación para evitar aglomeraciones. Pero aún es muy pronto para saberlo con exactitud.