Uriel se tiró al pasto y a la milpa para que las llamas que invadían su cuerpo se sofocaran, ahora está en el Hospital de Alta Especialidad en Zumpango

ZUMPANGO, Estado de México. Para algunos de los sobrevivientes de la explosión en la toma clandestina de un ducto de Pemex, fue un infierno, pues en cuestión de segundos se vieron envueltos en llamas como le pasó a Uriel Lugo Rendón de 35 años y padre de familia.

Su mamá María recuerda que ese día, por medio de las redes sociales se estuvieron avisando que había una fuga en un ducto de Pemex, que fueran a recoger gasolina.

“Incluso mandaron mensajes en el ‘face’ y como vivimos cerca… había la oportunidad de agarrar y los estatales no decían nada”.

Como Uriel, cientos de personas acudieron al lugar, pues la mayoría vive del campo y no tienen trabajo. Sin imaginarse que pasaría.

“Lo que pasa que las gasolinerías de allá están cerradas y andaba buscando, hubo la oportunidad de ahí y dijo voy a aprovechar una poquita y desgraciadamente lo que le pasó”.

Recuerda su familia que Uriel salió quemándose y se tiró en el pasto para poder apagarse, ahora se encuentra ingresado en el Hospital de Alta Especialidad en Zumpango, en donde presenta quemaduras en el 50 por ciento de su cuerpo, lo que le ha dado una esperanza de vida.

“Él dice que ya iba de salida, iba a 100 metros de la explosión pero que se cayó, traía una cubeta, entonces vio que todo estaba ardiendo que sintió que se quemaba, al momento él hizo un capítulo de toda su vida. Iba corriendo en llamas, pero se dejó caer en la milpa se revolcó en el pasto”, añadió Azucena hermana de Uriel.

Pero no todos han tenido el mismo diagnóstico, pues Santos Preciados, quien también se acercó a la zona para tratar de llevarse algo de gasolina, se encuentra grave.

“Pues le cuesta hablar, respirar, ayer nos decían que a lo mejor no, no se lograba o algo así nos dijeron, bueno me dijo mi nuera, pero no perdemos las esperanzas que Dios y la Virgen de Guadalupe nos lo deje”, explicó su papá Nicolás Preciado Cerón.

Entre los heridos se encuentra Josep Alan de 15 años, quien salió la mañana de este domingo a Galveston, para recibir atención médica.