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En este evento hicieron acto de presencia el Obispo Emérito de Saltillo, Fray Raúl Vera López, así como diversos colectivos en defensa de la tierra y el agua, entre ellos el Colectivo Sí a la Vida y Custodios del Agua del arroyo San Miguel y Comunidad Zapalinamé

Por: DAVID MUÑOZ

Los pasados días 28 y 29 de mayo se llevó a cabo en el municipio de General Cepeda, Coahuila, la tercera Cabalgata por la Vida y el Agua.

En este evento hicieron acto de presencia el Obispo Emérito de Saltillo, Fray Raúl Vera López, así como diversos colectivos en defensa de la tierra y el agua, entre ellos el Colectivo Sí a la Vida y Custodios del Agua del Arroyo San Miguel y Comunidad Zapalinamé, todos en lucha contra la sobreexplotación y venta de concesiones que se han otorgado a diversas empresas que usan, para provecho particular, el agua proveniente del arroyo en mención.

El arroyo San Miguel nace en las inmediaciones de la comunidad de Huariche, en Parras, Coahuila, corre de sur a norte y descarga sus aguas en el arroyo Las Vegas, bajío que va de oeste a este, a la altura de la carretera federal 40, hacia la Presa del Tulillo, este tiene diversos afluentes y manantiales estacionales y ha dado vida a las comunidades ejidales de Huariche, Seguín, Presa de San Antonio, Jalpa, Porvenir de Jalpa, San Juan del Cohetero, Santa Inés y Pilar de Richardson, mismas que se han visto afectadas por el desabasto del vital líquido.

Este afluente recarga los mantos que irrigan los ranchos agrícolas aledaños a la comunidad de Benicio López y ha sido intervenido a través de diversas presas, canales y bordos de contención como: La Presa de la Castañuela, Presa de San Antonio, Presa del Carruaje, Presa de las Águilas, Presa de San Juan, Bordo de Santa Inés y Presa del Pastorcito

El evento en defensa del agua comenzó el día 28 frente a la presa La Castañuela y a orillas del arroyo San Miguel, con intervenciones culturales y rituales ancestrales, en los cuales se honró al agua y a la tierra, y se contó con la participando de cerca de 100 personas que se reunieron desde las 6:00 horas del día 28 a las 18:00 horas del día 29, entre música de trova, norteña y cantos ancestrales, mientras la Comunidad Zapalinamé, entre cantos y ritos ancestrales, pedía a las deidades por la tierra, el agua y la vida.

Otra de las actividades incluía la realización de un ritual en el arroyo San Miguel, para partir en seguida hacia diversas comunidades en pie de lucha y resistencia con cerca de 20 cabalgantes, visitando la Presa de San Antonio, en la cual se realizarían ceremonias o rituales provenientes de los pueblos originarios.

En el camino se fueron añadiendo más cabalgantes de las comunidades visitadas, entre ellas Seguín, Presa San Antonio y, por último, Jalpa, en el cual finalizó el evento el día 29 cerca de las 16:00 horas, con la reunión de habitantes de los ejidos referidos y logrando reunir  cerca de 70 cabalgantes, mismos que fueron recibidos por diversos representantes de los colectivos asistentes, como Juan Gamboa, Pedro Jasso, José Luis Valero y el obispo emérito de Saltillo, Fray Raúl Vera López.

Entrevistado al respecto, José Luis Valero, miembro de Colectivo Sí a la Vida y Custodios del Agua del Arroyo San Miguel, nos comentó que un grupo de ejidatarios del Sureste de Coahuila decidieron organizarse en colectivos para defender sus territorios, “entendidos como nuestra cultura campesina, el suelo, el subsuelo, el agua, la atmósfera, los animales y plantas propios de la región, así como los que criamos y cultivamos. El territorio es nuestro sustento y nuestra forma de vida”, aseveró Valero, y apuntó que en octubre de 2014 se enteraron que la Sociedad Ecológica Mexicana del Norte, S.A. de C.V., se proponía instalar un basurero industrial de desechos tóxicos y peligrosos en un terreno que colinda con las tierras de uso común del ejido Noria de la Sabina, y que para esas fechas ya tenían en la bolsa todos los permisos que necesitaban para construir y operar, por lo que ellos se encontraban “indefensos ante la ley”, en lo que él califica como “una larga historia de complicidades, corrupción, engaños, calumnias, amenazas y criminalización contra quienes defendemos el territorio”.

“Como campesinos nos organizamos para oponernos mediante la movilización popular. La información, la visibilización de los engaños, abusos y amenazas y emprendimos acciones en tribunales donde ganamos dos juicios de nulidad cuyas sentencias a nuestro favor no han sido ejecutadas. Podemos decir que el basurero industrial tóxico construido y operado por SEMNSA, junto a Noria de la Sabina es ilegal. Nuestra resistencia continúa”.

Asimismo, expone que ya organizados pusieron en marcha a Custodios del Agua del Arroyo San Miguel para defender el agua que, durante siglos, “nos ha permitido producir nuestra comida y comercializar nuestros excedentes de maíz, frijol, trigo, cebada, reses, cabras, quesos, ixtle de lechuguilla, cera de candelilla y algunas otras plantas del monte”.

“Desde los años 80 del pasado Siglo XX, los gobiernos han seguido una estrategia para descampesinizar el campo, debilitar las organizaciones campesinas, desmantelar a las autoridades ejidales, propiciar la reprivatización de las tierras ejidales de labor y las de uso común para forzar la migración campo ciudad y convertirnos en consumidores y mano de obra barata”.

Y es que en los municipios de Parras y General Cepeda, al menos son doce los “saqueadores que lucran con hortaliza de exportación, forraje, carne, leche, huevo y vino y acaparan el agua ya que sobre explotan los mantos y despojan a las comunidades del agua que necesitan para subsistir”, aseveró.

De igual forma, Valero expone que en el Noreste mexicano “la tierra abunda, pero el agua es un bien muy escaso”, ya que las reformas neoliberales han propiciado que las grandes empresas agropecuarias e industriales concentren y sobre exploten el agua y despojen a las comunidades campesinas del agua que les ha permitido hacer su vida en esta región.

Algunos ejidos, empobrecidos por este despojo y por las trabas neoliberales para comercializar sus excedentes han estado vendiendo sus mejores tierras a neolatifundistas que acaparan también el agua, y expresa Valero que “para colmo de males, el Gobierno del Estado, coludido con desarrolladores inmobiliarios y con la industria trasnacional automotriz, pretenden crear una Zona Económica Especial en Derramadero, donde la Ciudad Modelo Derramadero llegaría a alojar hasta quince mil familias de ‘peones acasillados’ que serían ‘gobernados’ por los consejos de administración de las empresas del clúster automotriz, y para dotar de agua a esa ‘ciudad’, Aguas de Barcelona está pidiendo 30 millones de m3 anuales de agua que se añadirían a la sobreexplotación de 250.7 millones de m³ que ya sufren los mantos”, finalizó.