Tomada de Twitter
La Máquina mantiene su gran paso en el torneo y ahora la víctima fue un empobrecido Atlas

En otros tiempos, el primer tropiezo en la campaña para el Cruz Azul solía significar una baja de juego notoria que después se convertía en tendencia y en el declive del equipo. Eso es cosa del pasado para una Máquina que volvió a encarrilarse después del traspié frente al Necaxa para ahora vencer (2-0) al Atlas y consolidar su primer puesto en la clasificación.

En el accionar, Cruz Azul no se devoró al Atlas, pero sí hizo lo necesario como para adelantarse en el marcador, gracias a un verdadero golazo de Adrián Aldrete. Eso dio tranquilidad a Caixinha y sus auxiliares, quienes miraban fríamente desde el banquillo a la espera del resurgimiento, mientras la afición cementera festejaba temprano en un juego con horario atípico que causó la entrada más floja de la campaña, a pesar de la perfección celeste en el Azteca.

No fue una batalla sencilla para los cementeros contra el colero de la clasificación, que dio algunos indicios de que podían despertar, pero que se toparon con un constantemente monumental Jesús Corona, siempre atento y ágil para llegar a los remates aun más arrinconados.

Si Corona cumplió con su labor bajo los tres postes, igualmente lo hicieron los de arriba como Milton Caraglio. El argentino se perdió una acción increíble en el primer tiempo, después de la mejor jugada en conjunto de la Máquina, pero se reivindicó en el complemento con riflazo que dejó sin opciones al portero José Hernández, que llegó en buena parte a la entrega y sacrificio de José Madueña, lateral celeste que recuperó un balón en el área rival y dejó servido al goleador cementero.

Atlas, con el paso del tiempo y los golpes recibidos, bajó la guardia en señal de reconocer su derrota, a pesar de sus intentos infructíferos por dar con las redes. Las ocasiones las generaron, pero la definición les quedó a deber en esta ocasión como ha sido la historia de todo este Apertura 2018.