Ganadora. La imagen de Bates invita a la preservación del entorno natural y sus bellezas.
El fotógrafo Daniel Bates Hurtado se llevó el segundo lugar en la categoría paisaje forestal del concurso Visión Forestal y Sentinelas del Tiempo 2019

El hombre ha erigido monumentos a sí mismo, a su historia, sus logros y sus errores —con la intención de no repetirlos—, memorias de concreto, madera o metal para la posteridad, pero el entorno natural ofrece también especímenes singulares que hablan de lo mismo y deben ser preservados con el mismo ahínco.

Por ello la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y la Asociación Civil Reforestamos México lanzó desde hace un par de años el concurso nacional de fotografía Visión Forestal y Centinelas del Tiempo y en su edición 2019 fue el fotógrafo Daniel Bates Hurtado, originario de Tamaulipas pero con residencia en Saltillo desde hace décadas y colaborador habitual de VANGUARDIA, reconocido con el segundo lugar en la categoría Paisaje Forestal.

En entrevista con este medio nos habló sobre la imagen que le hizo acreedor de este premio, su experiencia como fotógrafo de naturaleza y las intenciones del certamen.

“La tomé en la sierra de La Marta, por San Antonio de las Alazanas hasta el fondo del cañón, por la zona de La Moneda”, comentó, “son álamos, normalmente están verdes pero en el otoño, durante unas tres o cuatro semanas se ponen amarillos y luego empiezan a perder las hojas de abajo hacia arriba y quedan completamente sin hojas”.

“Fue justo al amanecer, donde el sol pasaba rasante, por eso las copas se ven muy doradas”, agregó, “luego para febrero empiezan a salirle los retoños. Es muy bonito porque es toda la falda del cerro, desde una cabaña que se llaman Los Oyameles hasta unas que se llaman Renacer de la Sierra y esa cara del cerro se pone así”.

Bates se inició como fotógrafo de naturaleza en la macrofotografía de insectos y fue en sus recorridos por el campo que comenzó a girar su lente hacia otros escenarios. Por lo mismo, ya conocía de este espectáculo otoñal y en dos ocasiones buscó fotografiarlo, la primera sin éxito en 2017, pues llegó muy tarde y los árboles tenían pocas hojas, mientras que en 2018 pudo por fin tomar la foto que lo hizo merecedor de este premio.

“Es una serie completa, paisajes con tomas un poquito más abiertas, y una segunda serie, adentro de los senderos viendo los mismos álamos”, expresó el artista que ha visitado lugares como la Reserva de la UAAANL, Chipinque, la Reserva de la Biósfera el Triunfo en Chiapas y Cuatrociénegas, donde realiza fotografía nocturna, entre otros.

Al respecto del concurso comentó que la convocatoria llegó a él a través de redes sociales y que “me llamó mucho la atención porque el objetivo principal del concurso, a diferencia de otros, es que tiene como finalidad identificar árboles majestuosos de México; específicamente especímenes para hacer un registro de tal forma que así como tenemos monumentos en las ciudades tener el reconocimiento de que en este lugar hay un árbol majestuoso que sobresale de los demás”.

Las categorías son Acciones Forestales, Centinelas del Tiempo (Árboles Majestuosos) en las modalidades de Árbol Urbano, Árbol Rural y Árbol Silvestre y Paisaje Forestal, donde él participó.

“La idea de la categoría es identificar zonas con una riqueza forestal que valga la pena conocer o divulgar. En este caso la parte de la Sierra de Arteaga tiene mucha variedad de pinos”, agregó, “de los datos que conozco es que un bosque de pinos en particular tiene en promedio ocho especies, digamos si te vas a Estados Unidos o Europa; en el caso de La Marta” creo que hay 24 especies de pinos; entonces tenemos una zona con una diversidad del triple del promedio mundial”.

“Me gusta hacer este tipo de registros, no solo al foto sino el encontrar estas riquezas que tenemos muy cerca y finalmente el darte cuenta que lo que hacemos aquí en la ciudad, independientemente cuál sea nuestra actividad tiene una afectación hacia estos lugares”, señaló.

Ejemplificó con el caso de Cuatrociénegas, cuya explosión turística ha incrementado la luminosidad de la ciudad y esto ha afectado la oscuridad de su cielo, el cual es a su vez un elemento turístico importante, por lo que tanto la fotografía nocturna como la observación a ojo desnudo captan ahora muchas menos estrellas que antes.

Reconoció que hacer este tipo de fotografía viene con sus riesgos, pues darle reconocimiento a estos lugares atrae a muchas personas que dejarán su huella en él, pero sabe que es necesario a su vez para su preservación y señala que hay que encontrar el equilibrio.

El dato

› Solo se reconoció un primer y segundo lugar, además de una mención honorífica, quienes recibieron su premio de una bolsa de 420 mil pesos, repartidos entre los diez ganadores y las cinco menciones honoríficas de las cinco categorías.

› Este año participaron mil 208 personas con 4 mil 475 fotografías.

› La premiación se llevó a cabo el pasado 21 de noviembre en la Ciudad de México.

Daniel Bates. El fotógrafo comentó que la convocatoria buscaba identificar árboles majestuosos del país.