Los resultados oficiales mostraron una escasa participación derivada de una inadecuada difusión y claridad en el proceso. / Foto: Especial.
El domingo antepasado se dio el proceso para elegir al Consejo Ciudadano de Cultura del Estado de Coahuila, mismo que de acuerdo a la ley, y conformado por representantes de la comunidad artística regional, tendrá la facultad de incidir en las políticas públicas del estado

El ejercicio fue interesante, necesario. Pero también, hay que decirlo, con muchas lagunas y aspectos cuestionables.

Primeramente ¿Por qué la SEC, la instancia más interesada en allegarse de la participación de miembros de la comunidad artística, y con ello ampliar la visión y colaboración por parte de especialistas en torno a su oferta, y por lo tanto primera beneficiaria de esta iniciativa, se preocupó tan poco por la difusión de este proyecto electoral?

Porque lo que campeó en la jornada fue la desinformación y la confusión: en ninguna red social de dicha Secretaría se hizo alusión alguna a dicho proceso, sedes y requisitos. Digo, con que se hubiera destinado un 10% de la energía y recursos de los que se gastaron en promocionar eventos como la Semana Santa en Viesca, la cosa hubiera sido muy diferente.

Jorge González Vargas, locutor y promotor cultural, uno de los grandes aciertos de la elección. / Foto: Especial.

Lagunas

La gran mayoría de la comunidad artística no sabía si podía votar y cómo debía de hacerlo. La ambigüedad en la primera convocatoria para conformar el padrón artístico (tema ya abordado en este espacio) que se envío en una primera instancia vía correo de manera parcial -al menos a mi y a muchos conocidos no nos llegó- y que luego de dudas se publicó brevemente en una convocatoria cuasi ilegible que el propio periódico Vanguardia tuvo que transcribir para ofrecérsela a la comunidad artística local (4 de jun), nunca dejó lo suficientemente claro que registrarse y conformar este padrón era una condición insoslayable para participar como elector en este proceso. Todavía hasta el sábado 21 del presente, muchos miembros de la comunidad se preguntaban cuáles serían los requisitos para poder votar al siguiente día. Otra vez, la sección Artes de Vanguardia tuvo que salir al relevo para publicar el día de la elección la información oficial donde se manifestó que sólo los inscritos en el padrón podrían hacer uso de esta prerrogativa.

 

El padrón

En otro sentido -hay que decirlo también- la elección fue en un ejercicio inédito de participación y genuino interés por involucrarse en estas dinámicas -al menos en Saltillo y en Torreón hubo muchos casos de artistas con reconocida trayectoria que asistieron a las sedes registradas para votar y al no aparecer en el padrón, no pudieron ejercer su voto.

Las fórmulas o planillas representaron una amplia diversidad de sectores, en su mayoría conformados por personalidades con una trayectoria solvente. Ahí estuvo la ganancia: el Consejo Ciudadano de este periodo cuenta con artistas y figuras de una presencia indiscutible, ligado esto además a un comprobado criterio e independencia intelectual: destacan los casos del locutor, promotor y gestor cultural Jorge González Vargas, quien con un trabajo de décadas tras de sí puede aportar muchísimo a ampliar las visiones de la cultura institucional en Coahuila. O el caso del artista visual Armando Meza, suerte de decano de la plástica coahuilense, y además de su vocación prolífica, profundo conocedor de las dinámicas del mercado actual del arte y sus entramados sociales y económicos. Porque el sentido último de un Consejo Ciudadano implica la inclusión también de voces que provengan desde la independencia y no duden en asumir una postura crítica. Lo que menos necesitaría la cultura de Coahuila  ahora sería un consejo a modo, con representantes de la comunidad artística dóciles y vueltos convidados de piedra, cumpliendo un papel meramente decorativo y simulatorio.

Los prolíficos Armando Meza y Norberto Treviño representarán a los artistas visuales de Saltillo y Torreón. / Foto: Especial.

Contrapeso

Otro aspecto nebuloso en torno a la convocatoria, su difusión y el proceso mismo, fue el relativo a establecer con claridad aspectos vinculados a la independencia de los candidatos aspirantes a representar y tener voz en este consejo. Destaca, por ejemplo, la elección del guitarrista y hasta hace una semanas director del Festival Internacional de Guitarra del Noreste, Martín Madrigal, personaje de una trayectoria artística indiscutible pero históricamente ligado al quehacer institucional de la SEC. En el mismo sentido, la elección también -en el área de artes visuales- de dos jóvenes artistas también solventísimos en su  producción artística  y trayectoria, pero, hasta donde se sabe, colaboradores en activo del MAG. Insisto: la conformación de un Consejo Ciudadano de Cultura articulado por artistas y promotores es necesario para un desarrollo cabal y pleno de una oferta cultural plural, transparente y rica desde las instituciones; de ahí que es urgente que estas mismas se conviertan en agentes que faciliten estos procesos, y no al revés, que sus labores de difusión y organización en torno a estos, sean piedras de tropiezo.

 

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