El COVID-19, que el 11 de marzo de 2020 se anunció oficialmente como pandemia al verse expandido a más de 100 países, induciendo a un parón económico de todos los sectores y al confinamiento voluntario reduciendo la movilidad de humanos y mercancías en más del 90%, las implicaciones económicas no tardaron en aparecer.

A un año de lo anterior, las personas más acaudaladas del mundo aumentaron su riqueza en 18 mil dólares por cada “nuevo pobre” que ha derivado de la grave situación económica por la pandemia de coronavirus.

Un estudio publicado por el Banco Mundial: un cambio de suerte estima que 100 millones de personas en promedio se sumaron a la pobreza extrema en 2020. Por causa de la peor recesión mundial en 90 años, que desplazó a millones de personas al desempleo. Sin embargo, las 500 personas más adineradas que equivalen al 0.001% de la población total percibieron el mayor incremento de su fortuna en ocho años, con referencia en el índice de multimillonarios que realiza la compañía “Bloomberg”. Obteniendo una ganancia de un billón 800 mil millones de dólares en el 2020, con una tasa de crecimiento de su riqueza de 31%, al respecto con el cierre del año 2019.

El estudio al mismo tiempo contempla que aumentó 27 millones de seres humanos que viven con 1 dólar y 90 centavos o menos al día, con una tasa de crecimiento de las personas en calidad de pobreza extrema en los intervalos de 9.1% a 9.4%, “que implicará un retroceso de tres años, ya que se volverá a los niveles de pobreza de 2017”. El estudio proyecta que el crecimiento de individuos en pobreza crecerá para 2021 en un intervalo de 23 millones y 35 millones integrando a la pobreza acumulada de 110 mil millones a 150 mil millones.

Los 5 multimillonarios que ahora se apropian una riqueza que supera los 100 mil millones de dólares por los efectos negativos de la pandemia en la economía -que grandísima contradicción, cuando la economía presenta su peor caída de las últimas 9 décadas, los multimillonarios crecen su riqueza-. Son Elon R. Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft), Bernard Arnault (Louis Vuitton-Moët Hennessy) y Mark Zuckerberg (Facebook), 4 de los 5 son de origen estadounidense y dueños de tecnología y tic’s “cuya regulación tributaria sigue ambigua en la miscelánea fiscal a nivel mundial”.

El fenómeno abre las interrogantes: ¿por qué en un periodo de crisis económica y sanitaria mundial la riqueza de los multimillonarios aumenta? y ¿Cuál es la razón del crecimiento del número de personas en situación de pobreza en el mundo?

La primera interrogante se explica por las contradicciones del sistema económico capitalista que es el modo de producción dominante en la economía mundial con el fenómeno cíclico de la ley general de la acumulación capitalista en su etapa expansiva, es decir, en la fase de mayor crecimiento para el sector industrial la fuerza de trabajo tiende a ser más productiva realizando más mercancías que en el periodo anterior en el mismo tiempo de trabajo o prolongando la jornada laboral –horas extras y turnos laborales- con el mismo salario. Favorece la obtención de ganancias absoluta al empresario, sin embargo, la rotación de capital que es la reinversión en el ciclo productivo se va mermando y alentando al paso del tiempo en los nuevos periodos que provoca una disminución de la tasa de ganancia -benéfico relativo- del empresario que a la larga tenderá al inicio de una crisis económica.

Sin embargo, el sector industrial busca innovar tecnológicamente y ser más competitivos por la exigencia del mercado, implicando la reducción de costos productivos, como es el salario de la fuerza de trabajo, además, la innovación desplaza mano de obra en consecuencia, la plantilla laboral se reduce. No obstante, la fuerza de trabajo que continúa empleada se mantiene produciendo la misma cantidad de mercancías que antes de la reducción de los costos salariales con el mismo salario. Lo anterior se refleja en el aumento de la ganancia absoluta, pero perjudica al mediano y largo plazo, la tasa relativa de ganancia, por la disminución de la plantilla laboral que esa fuerza de trabajo dejará de demandar mercancías. La disminución de la tasa de ganancia se efectuará con aumentos marginales pero cada vez menor que el periodo anterior volcando tendencialmente a una crisis económica. Porque la fuerza de trabajo deja de estar empleada tiende a reducir su solvencia salarial por ende a reducir la demanda de mercancías que a la larga tiende a originar una crisis económica.

Durante el confinamiento voluntario por la pandemia se detuvo intencionalmente la economía, sólo operaban las actividades esenciales para mitigar el virus, sin embargo, la economía no se encontraba en una etapa de crecimiento expansivo, sino de estancamiento, pero la pandemia que suscitó un parón económico fue peor que en el periodo anterior obteniendo un golpe fulminante a la economía. De tal modo, que los trabajadores de alto riesgo de contagio prolongaron su confinamiento y la fuerza laboral que no es de riesgo continuó asistiendo a su actividad productiva, aunque produciendo el mismo número de mercancías que antes de la pandemia con el mismo salario.

Por esa razón, aumentó la riqueza de los multimillonarios en el año 2020, además, de que varios de ellos sus empresas son tecnologías de la información que el uso de aplicaciones y de redes sociales crecieron de manera potencial con respecto al 2019.

La segunda interrogante se explica en mayor medida porque cuando la productividad se acelera, se introduce una etapa de innovación tecnológica, simultáneamente una reducción de costos de producción para solventar el gasto de la maquinaria y equipo que se innovó para tender a ser más productivo y tener una mercancía competitiva. Sin embargo, la innovación desplaza mano de obra colocándola en situación de desempleo –ejército industrial de reserva- y situándolos en calidad de pobreza. Incluso la innovación tecnológica se ve sistemáticamente mermada y desplazada por la especulación financiera, tanto así que incluso EU se está quedando atrás en su tasa de avance, en su expresión militar, con respecto a Rusia y China.

La explicación teórica anterior demuestra que la economía tiene un comportamiento natural cíclico con procesos de fluctuaciones expansivas y contractivas que absolutamente en cada uno de sus periodos exista desempleados que probablemente se ubiquen en la categoría de pobreza. Sin embargo, el engrandecimiento de la población en situación de pobreza en el año 2020 sucedió por un fenómeno extraño al efecto natural del sistema económico, como el caso de la pandemia. Si bien, la economía estaba estancada, la emergencia sanitaria encrudeció la situación. 

El confinamiento voluntario que provocó el parón económico mundial dispuso que las actividades productivas confinaran a sus trabajadores para evitar el contagio masivo, o que recurrieran a despedir los trabajadores colocando a la fuerza de trabajo en el ejército industrial de reserva, como mano de obra desempleada que asimismo colocó a la población en calidad de pobreza; por empresas y determinados sectores de la económica no soportaron el parón económico y se declararon en bancarrota parcial o total, dejando a millones de trabajadores en el desempleo.

Existen varias metodologías estadísticas para medir la pobreza, sin embargo más allá de los datos, son seres humanos con necesidades y problemáticas, reales y concretas, que se engendra como un conflicto estructural del sistema económico capitalista nutriéndose de la contradicción propia que caracteriza en su comportamiento cíclico que ocupa fuerza de  trabajo en su etapa de reactivación productiva, demanda el ejército industrial de reserva y cuando la actividad productiva va a la alza en un periodo de crecimiento expansivo, disminuye la demanda de fuerza de trabajo volviendo crecer el ejército industrial de reserva. Este comportamiento periódico en el sistema económico capitalista definido como la ley de la acumulación capitalista.

La única forma para terminar con la pobreza es detonar el final de la acumulación de capital para migrar a un sistema económico que se busque la socialización de la actividad productiva sin beneficiar a una clase social.