El ingenio del pueblo es alto, y hondo su sentimiento. He aquí algunas muestras.
 
                                                                                             - I -  
 Suspiro que desde dentro
 te sales a divertir:
 si no consigues tu intento
 vuélvete, suspiro, adentro;
 no andes dando qué decir.
                  
       - II -
 Mosquito, no mortifiques
 con tus cantos malsonantes.
 Si me cantas no me piques;
 si me picas no me cantes.
                  
 - III -
 Nicolás está sentado
 en las trancas del corral.
 El mayordomo le dice:
 -No estés triste, Nicolás.
        
 -Si quieres que no esté triste,
 lo que pida me has de dar.
 Y el mayordomo le dice:
 -Ve pidiendo, Nicolás.
 
-Necesito 30 pesos,
una cuera y un gabán.
Y el mayordomo le dice:
-No hay dinero, Nicolás.
        
-Esa china necesito,
porque me quiero casar.
Y el mayordomo le dice:
-Tiene dueño, Nicolás.
        
Nicolás se desespera.
Jura que se va a matar.
Y el mayordomo le dice:
-¡Date recio, Nicolás!
                  
- IV -
Los casados y los gatos
son de iguales condiciones:
habiendo carne en la casa
salen a buscar ratones.

                  
La responsabilidad por estas coplas no me pertenece. Atribúyanla ustedes al anónimo compilador que las acomodó en un cierto librillo con el cual di en una de mis deleitosas andanzas por las librerías de viejo. Ese libro se llama: “Trovadores de Honduras y México”, Departamento de librería de la Droguería y Farmacia Popular, 1920.

Armando Fuentes Aguirre 'Catón'

Columna: Presente lo tengo yo