Los físicos de partículas proponen un ventilador desmontado para ayudar a combatir COVID-19. El diseño para este prototipo de ventilador de alta energía (HEV) fue propuesto por la colaboración de LHCb. Foto: CERN)
Un equipo de físicos e ingenieros del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) se unieron para crear un respirador artificial ante la escasez de respiradores mecánicos por la pandemia del coronavirus que tiene al mundo en la zozobra y que son muy importantes para las enfermas de COVID-19

Un equipo de físicos e ingenieros del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) desarrollo un prototipo de respirador artificial para contribuir con el sistema sanitario y aliviar la presión generada por el elevado número de casos severos de COVID-19 que requieren este equipamiento médico para superar la fase más dura de la enfermedad.

El equipo tuvo la idea de que los sistemas utilizados para regular el flujo de gas para los detectores de partículas podrían ser utilizados para construir un respirador innovador, explicó la entidad científica, que tiene su sede en Ginebra.

El prototipo quedó listo el pasado 27 de marzo y se basa en el uso de elementos poco costosos y ampliamente disponibles. Sus características han quedado afinadas y ahora, con el apoyo de especialistas clínicos y otros expertos, serán probados próximamente en hospitales.

El objetivo es utilizarlo en pacientes que presentan formas severas -pero no críticas- de la COVID-19 o que están en fase de recuperación, lo que permitiría liberar los respiradores más sofisticados para atender los casos más graves.

Otra ventaja del aparato es que el programa instalado para su funcionamiento y el resto de sus materiales consumen poca energía, lo que lo hace apto para ser utilizado en zonas de recursos limitados o donde la electricidad es inestable, ya que puede ser alimentado con baterías, paneles solares o grupos electrógenos.

Jan Buytaert y Paula Collins en su laboratorio CERN donde desarrollan el nuevo ventilador HEV cuyo prototipo es visible en primer plano Foto: Jacques Fichet, Samuel Hertzog/CERN)

Pero este no es el único aporte en el que han pensado los físicos e ingenieros del CERN, una institución que tiene entre sus mayores fortalezas el contar con una red de 18,000 científicos que en distintas partes del mundo forman una comunidad de expertos a los que se pidió reflexionar sobre cómo la organización podría contribuir a la lucha contra el coronavirus.

Además del ventilador artificial, las ideas que se recibieron hicieron que el CERN se lance en la producción de una tonelada de desinfectante de manos.

El CERN es un laboratorio de primer plano para en la física de partículas y sus tecnologías asociadas, dispone de recursos como la red mundial de cálculo para el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), de talleres de mecánica y de instalaciones avanzadas para la concepción y realización de prototipos.

Todo ello está complementado por tecnologías de punta y un conocimiento considerable tanto en el ámbito de la ciencia, la ingeniería y la industrialización, dijo su directora general, Fabiola Gianotti, citada en un comunicado.

En este sentido, el CERN también podrá a disposición sus capacidades de impresión en 3D y en trabajos de taller para completar la producción de equipos de protección para el personal sanitario, como mascarillas, y planchas de vidrio acrílico destinadas a las fuerzas del orden de la región.

Además, hay estudios que están en marcha para desplegar la gran capacidad de cálculo de la comunidad de expertos en física de partículas que tiene el CERN con el fin de contribuir a la búsqueda de una vacuna, reveló la dirección.

Como ocurre con el resto de sus investigaciones y descubrimientos, los hallazgos que realice el CERN en el marco de la lucha contra la COVID-19 serán publicados de forma gratuita y podrán ser reproducidos libremente, de acuerdo a las necesidades y a las reglamentaciones de cada lugar.