Para minimizar el impacto de la pandemia es vital que las pequeñas y medianas empresas echen a andar un plan de contingencia, coinciden expertos

CDMX.- Ante los episodios de emergencia como el coronavirus es importante conocer qué pueden hacer tanto las pequeñas y medianas empresas (Pymes) como los trabajadores para protegerse. Para el especialista empresarial y director de la firma BIOS Instala, Javier Zepeda, ante todo es importante tomar en cuenta que la responsabilidad social es un aspecto primordial.

La situación que se vive no sólo en México, sino también a escala internacional, deja como aprendizaje que las unidades productivas y los empleados deben estar preparados para afrontar cualquier tipo de contingencia, considera el experto. Sin embargo, destaca que el caso de las pequeñas y medianas empresas cobra mayor relevancia debido a que no cuentan con la misma capacidad de respuesta y herramientas de las grandes corporaciones para poder sortear los malos tiempos. Por eso Zepeda afirma en entrevista que para afrontar crisis como la del coronavirus con las mínimas pérdidas posibles, se debe contar con un plan de contingencia.

Si no saben cómo hacerlo el consejo y asesoría de un profesional no están de más para que les ayude a diseñar esa estrategia  que incluya formas  para atender, por ejemplo, un contagio en la plantilla laboral, esquemas de teletrabajo y crédito a los clientes.

“Ninguna micro o pequeña empresa posee un plan de contingencia, quizá sí alguna mediana, pero el porcentaje es insignificante”, señala el directivo. Se calcula que en México hay más de 4.1 millones de micro, pequeñas y medianas firmas, con una participación de 97.3%, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre productividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Enaproce) de 2018, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Greografía (Inegi). De ese total 11 mil 958 son negocios de las primeras dos categorías, con una participación de mercado de 2.7%.

TELETRABAJO

Por otro lado, explica el especialista, es importante que los trabajadores también estén preparados mental y laboralmente hablando, en vez de únicamente mantenerse preocupados. Con las medidas que  ponen en práctica algunas compañías y lo que se hace con la Jornada Nacional de Sana Distancia, el especialista empresarial dice que el personal también debe conocer sus derechos. Ante una contingencia sanitaria, el patrón está obligado a suspender la actividad laboral presencial, pero debe seguir pagando el salario, por lo menos, por un plazo máximo de 30 días. El titular de la firma especializada en asesoría y distribución de software empresarial señala que siempre en el supuesto de que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Salud (Ssa), declare el estado de contingencia sanitaria, los empleados están protegidos por la legislación vigente en el país.

Durante ese periodo, afirma, los patrones deben indica a todos los trabajadores de la iniciativa privada, que permanezcan en resguardo en sus hogares, teletrabajando o no. Además la normatividad precisa que el empleador está obligado a seguir pagando los salarios y no puede finalizar la relación laboral, ya que ésta sólo queda técnicamente suspendida.

“Si la contingencia sanitaria, siempre en la hipótesis de que el gobierno federal la declarare, dura siete días, durante ese periodo, el personal debe permanecer en su casa. En ningún caso tiene que acudir al centro de trabajo y  percibirá al menos el salario mínimo”, indica el experto.

Antes de la declaratoria, el patrón no está obligado, aclara Zepeda, a aplicar el teletrabajo o cualquier otro esquema que reduzca la presencia del trabajador  en el centro laboral.

“El empleado puede sugerir a su patrón aplicar el recurso de teletrabajo, que, bien hecho, no mina la productividad, disminuye el estrés del colaborador frente a posibles contagios y contribuye a cumplir con las indicaciones de las autoridades respecto al combate del coronavirus”, recomienda el titular de BIOS Instala.

¿Qué pasó en México en la crisis de 2009?

CDMX.- Al enfrentarse a la crisis por la  influenza AH1N1, en materia de política monetaria y financiera, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México (Banxico) recortaron las emisiones de deuda de largo plazo. Hubo líneas adicionales de financiamiento de corto plazo para la banca y  una autorización temporal a las sucursales para llevar liquidez a sus fondos de inversión.

Se impulsó un plan de recompra de valores gubernamentales de mediano y largo plazos de hasta 40 mil millones de pesos. En política fiscal se lanzó el programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo, que daba un estímulo fiscal de 90 mil 300 millones de pesos. También se estableció el compromiso para acelerar el Programa Nacional de Infraestructura y una reforma integral del esquema de inversión para Petróleos Mexicanos (Pemex).

El gobierno anunció la construcción de una refinería y la adquisición de coberturas petroleras. Se aprobaron bajas en aranceles a países con los que no había tratados de libre comercio. Sobre la política cambiaria y de comercio exterior, en 2008, Banxico subastó extraordinariamente poco más de 12 mil 500 millones de dólares y 666 millones en 2009 debido a la volatilidad.

POLÍTICAS SECTORIALES

Para las Pymes se creó el Fideicomiso México Emprende, para dar crédito hasta por 250 mil millones de pesos y se implementó el Acuerdo  a Favor de la Economía Familiar y el Empleo para apoyar la competitividad e impulsar los productos hechos en el país.

También se ofreció que Nacional Financiera y Bancomext aumentaran el financiamiento a firmas, en tanto que los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura hicieron lo propio. Se autorizó una asignación adicional por 650 millones de pesos al Sistema Nacional de Empleo y Capacitación, se amplió el programa de trabajo temporal y se puso en marcha el de preservación.

En cuanto al sector de combustibles automotores, gas y electricidad, se congeló el precio de la gasolina durante un año.