La disminución del tráfico de automotores en las ciudades es evidente

La imagen no nos resulta del todo desconocida. El cine, la televisión y ahora los videojuegos, nos han mostrado una y otra vez escenarios de ciudades desoladas, de avenidas sin tráfico ni personas, ni otras señales de vida. Toda proporción guardada, en todo el mundo empiezan a verse estampas posapocalípticas muy parecidas a las de la ciencia ficción.

Y es que luego de tres semanas de información procurando llamar a la calma y aplicando discretas medidas de contención, las autoridades aplican un “cuarentena” que dibuja en las ciudades de

México, postales cada más parecidas a las de los países que se aislaron en Europa y Asia.

En el País, la disminución del tráfico de automotores en las ciudades es evidente. Además, las actividades productivas, igual en el comercio, y los centros educativos de todos los niveles lucen un semiabandono que previsiblemente crecerá en los días próximos, conforme aumente la crecida del coronavirus

El COVID-19 ya produjo los primeros dos fallecimientos entre los más de 200 casos confirmados por las autoridades de Salud, un sector que por ahora se recarga en cuatro unidades médicas especializadas -el INER, Nutrición, el General de México y el Juárez-.

Según la Secretaría de Salud, existen 121 mil 400 camas de hospital para una población que ronda los 125 millones de mexicanos; es decir, 97 camas por cada 100 mil habitantes, uno de los promedios más bajos en de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Debe reconocerse que los mexicanos tienen, si la hay, la experiencia de hace 11 años, cuando surgió la influenza H1N1.

En aquella ocasión se aplicaron medidas similares a las de hoy, especialmente el confinamiento de la población y la virtual suspensión comercios, transportes y actos masivos. La diferencia con el actual panorama es que el nuevo coronavirus ya se instaló en todo el mundo, lo que dificulta su contención.

La reciente convocatoria para integrar al Consejo de Salubridad General (CGS), un órgano controlado por el presidente Andrés Manuel López Obrador que se erige en autoridad sanitaria en casos excepcionales, ha sido, dicen los expertos, la mejor decisión autoridades del País.

Y aunque este órgano centralizará la toma decisiones, también convoca a todas las entidades del País a armar un plan para liberar y poner recursos a disposición de los futuros afectados por el virus.

Otro gran obstáculo que levanta el coronavirus en México no es únicamente de infraestructura sanitaria, sino también de recursos humanos, recuérdese que hace cinco meses, el Gobierno reconoció un déficit de más de 123 mil médicos en el País.

Para frenar al COVID-19 falta también que la ciudadanía haga su parte y siga las indicaciones oficiales.