José Tomás, serio y centrado con su enemigo, que borró la imagen difusa de su anterior salida. / Cuartoscuro
Pablo Hermoso de Mendoza abrió el macrofestejo

CDMX.- Un éxito resultó la corrida de toros celebrada en la Monumental Plaza México en pro de los damnificados por los sismos que sacudieron al país el pasado mes de septiembre.

Toro alto, largo, con plaza y perfil el tercero de Jaral de Peñas. Lo toreó a pies juntos José Tomás, muy ceñido. No terminó de romper el animal en los primeros tercios, derribó en varas por impericia del piquero y el de Galapagar le bordó un quitazo con el capote a la espalda. Soberbio también el inicio de faena en los medios, por estatuarios, con un pase del desdén tremendo. Muy encajado y muy metido, la faena tuvo dos series con la mano derecha, provocando mucho al toro que no terminaba de romper, y dos con la zurda, las mejores del trasteo, porque el toro se deslizó más por ahí. La segunda parte, tomándolo en corto, fue capaz de llevarlo muy lejos, siempre muy encajado. Faena muy seria, de alta nota salvo con la espada. Por eso sólo cortó una oreja.

Octavio García “El Payo” lidió un sobrero de Jaral de Peñas tras regresar a los corrales el titular de Fernando de la Mora, que no tenía trapío. Toro castaño salpicado de pocas opciones, malo, sin celo, bruto, más bien rajadito, frente al que anduvo digno el queretano, que aún atinó a robarle dos series con la mano derecha, provocando mucho al animal.

Toro muy bien presentado, de impecable trapío el quinto de Montecristo, pero que apenas ha durado lo que ha durado el primer tercio. Lo toreó bien Julián López “El Juli” con el capote, le hizo un quite por arriba y el de Germán Mercado llegó a la muleta agarrado al piso, sin recorrido. Insistió el torero sobre la derecha, pero el animal repuso sobre las manos sin pasar, toro vacío, al que liquidó de estocada casi entera.

Pablo Hermoso de Mendoza abrió el macrofestejo con un toro de La Joya. Astado muy español, fuerte. No fue malo pero le faltó celo. Lo toreó Hermoso con elegancia, de grupa a pecho varias veces, llegándole, como si diera los ‘muletazos’ de uno en uno, pero estuvo muy desacertado con el rejón de muerte. 

Con información de agencias