De manera histriónica un intelectual orgánico (HAC), quien justifica la situación actual del País (HAC), en un telenoticiario de red nacional acusó al Presidente electo y a diputados y senadores de Morena de ser causantes de las calamidades financieras que actualmente padece el País… “ellos son los culpables de todas estas pérdidas”, acusó (¡?). Esto por el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de  la Ciudad de México en el lago de Texcoco y por anunciar “salvajemente” una propuesta para regular comisiones bancarias en México; asimismo, un periodista orgánico (SS) en radio de red nacional los acusó de “insensatos” con dicha propuesta y, molesto, espetó que “los bancos deben cobrar por sus servicios”. ¿Pero tanto?

Chantaje financiero y chantaje mediático, porque cuando se trata de apoyar a los usuarios de la banca –más de 47 millones de tarjetahabientes, los micro, pequeños y medianos empresarios, o quienes pagan hipoteca de vivienda, etc.- los intocables dueños de bancos y mediáticos orgánicos anuncian debacle nacional y la llegada de la dictadura a nuestro País. Inclusive, la desacreditada acreditadora internacional Moody´s Investors Service anunció que la autonomía del Banco de México está en riesgo porque de acuerdo a la Ley sólo dicha institución puede regular las comisiones bancarias, las que nunca ha regulado.

Defender lo indefendible. Aparte de otros factores, ¿cómo crece la economía con enormes costos financieros en comisiones y tasas de interés crediticias? Según la SHCP, después de la crisis de 1995, los barones del dinero han obtenido utilidades netas por un billón 540 mil millones de pesos, incluidos los pagarés del atraco llamado Fobaproa. 

Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, al cierre de septiembre pasado, 114.9 mil millones de pesos (mmdp) fueron las ganancias de las 50 instituciones bancarias en México, un crecimiento anualizado de 14.6% (76% de utilidades las concentran cinco negocios bancarios –Bancomer, Banamex, Santander, Banorte, Inbursa–;  60.5% de crecimiento respecto al año 2013, cuyas ganancias por este rubro en ese año fueron de 69.5 mmdp).

La misma fuente indica que a septiembre de este año el monto del cobro de más de 5 mil comisiones y tarifas bancarias fue de 70.5 mil millones de pesos, crecimiento de 3.9% respecto al mismo mes de 2017, que es el 49.3% de sus utilidades, de éstas más del 57% corresponde a comisiones en créditos al consumo. Es sabido que en promedio los costos de comisiones de bancos extranjeros en promedio son más de 25% respecto a sus países de origen. Condusef señala que de 2013 a 2017 las comisiones bancarias crecieron a una tasa promedio anual de 12%, ¡mientras el crédito a 9.7 promedio anual!

El Banco de México indica que a junio de este año, en 53 mil 974 cajeros automáticos (que son insuficientes) se realizaron 871.1 millones de operaciones de tarjetas de débito (sueldos y salarios en su mayoría, por eso las interminables filas en días pago) y 7.5 millones de operaciones con tarjetas de crédito, con el pago de las comisiones respectivas. Los intelectuales y periodistas defensores del status quo económico, político y social en nuestro País no precisan que el abuso bancario supera el aspecto financiero y se debe ubicar en la negociación política. 

Antes de tomar posesión, el nuevo gobierno de centro-izquierda midió el impacto de la regulación bancaria, la cual no se hizo esperar y fue negativa en el tipo de cambio (hasta 20.60 pesos por dólar, luego se replegó a 20.20 pesos), provocada por los mismos banqueros, de ahí la oferta del Presidente electo de no reformar el sistema financiero en los primeros tres años de gobierno. Sin embargo, con una sociedad molesta y en el hartazgo, la estrategia de ajedrez político obliga a los varones del dinero a pláticas para la negociación, además los líderes empresariales se aliaron a la propuesta reductiva convocando al diálogo, ni modo que no.

Durante muchos años, académicos y líderes de opinión señalaron el lastre económico que representan los altos costos por intermediación financiera (comisiones y tasas de interés crediticias) y nunca los orgánicos ni los gobiernos federales de derecha hicieron eco de estos señalamientos. Con los riesgos que implica afectar poderosos intereses económicos, ya es hora de que la banca comercial efectivamente contribuya al crecimiento económico y al desarrollo de México.