Las encuestas son muy reveladoras. Si usted posee el más incipiente conocimiento en ciencia estadística sabrá que, con una pequeña muestra, podemos conocer el estado que guarda un universo determinado.

La encuesta es el equivalente social a la biopsia, que nos permite saber si ese crecimiento anómalo es forúnculo, cáncer, embarazo o, como dijera aquella entrevistada, “panza normal”.

Revista 32 de Arias Consultores hizo un reciente ejercicio, al cierre de octubre, para conocer el grado de aprobación que ostentan los gobernantes y la percepción de sus respectivas gestiones en las 32 entidades de la República Mexicana (¡Jijos! ¡Kemoción!).

Pero los números son fríos. O al menos, como comunicador, me resulta más amable y cercano el comentario que los meros datos duros. Así que, en el tenor de la escuela periodística fundada por la dupla Lechuga-Salinas, procedemos a cotorrear la encuesta en cuestión.

Seguro ya esperará –tratándose de este columnista– el comentario en el sentido de que es nuestro gobernador coahuilense, Miguel Ángel Riquelme Solís, el último mandatario en aprobación y aquiescencia de parte de sus subyugados…. quise decir, sus gobernados.

¡Pero no! ¡Permítame por una vez sorprenderle, vaya!: ocupa la muy deshonrosa última posición “El Tiburón Blanco”, el hijo putativo de Carmelita Salinas y gloria americanista, el Jorobado de Nuestra Señora de Tepito, el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, quien no llegó a la Gubernatura por su excelente gestión como alcalde de la ciudad de la eterna primavera, sino montado sobre una suave ola derivada del arrasador tsunami amloísta del proceso electoral del año pasado.

Temo, me temo, ocupa el sótano más absoluto, profundo y oscuro en lo que a complacencia del vasallaje se refiere este ejercicio, con un bochornoso 4.9 de aprobación.

Y por encimita de él, justo en la segunda posición (de abajo pa’rriba), está Riquelme.

Nuestro desgober fue agraciado con un 8.5 de aprobación, que la verdad no suena tan terrible, no hasta que aclaramos que la calificación en este ejercicio no es con base 10, sino con base de 100 puntos –¡100!– como calificación máxima.

“Bueno, pero al menos le saco casi el doble de puntos al Cuauh”, podría argumentar el torreonense.

¡Pos sí, don Mickey! Pero al menos el Cuauh es uno de los más grandes jugadores de la Liga MX y el segundo goleador del Club América, sólo detrás de Luis Roberto Alves “Zaguinho”, el segundo mexicano en Copa América, por debajo de Luis Hernández “Matader” y el tercero en toda la historia de la Selección Nacional, justo por debajo de Jared Borgetti y Javier “el Chicharito” Hernández (¡Wikipedia, no te mueras nunca!).

En cambio, no me gustaría empezar con los récords negativos que el gober Riquelme arrastra de su trabajo como presidente municipal de la capital del Estado Libre Violento y Soberano de la Laguna, Torreón, Coahuila, sencillamente porque no acabaríamos.

Le recuerdo a don Rique Riquelme que si al día de hoy es gobernador es gracias a una imposición del régimen moreirista y a un turbio proceso electoral que desató la mayor movilización humana jamás registrada en toda la historia de la entidad.

Por supuesto, la encuesta abarca otros aspectos y rubros del ejercicio del Poder Ejecutivo en los estados, a saber: ¿qué tanta confianza le inspira el Gobernador en su estado? (Coahuila en la posición 5, siempre de abajo para arriba). ¿Considera usted que ha mejorado la confianza de los empresarios para invertir? (9). ¿Ha mejorado la entrega de apoyos a personas de escasos recursos? (2 nuevamente, y eso que la dádiva oficial es lo nuestro). ¿Han mejorado los servicios de salud? (3) ¿Ha mejorado el turismo? (11). ¿Ha mejorado la economía y el empleo? (9, no olvidemos que es “percepción” y que en todo caso no dejamos de ser de los “coleros”). ¿Ha mejorado la seguridad en el estado? (18. Habrá que felicitarle, no por una buena calificación, sino por no estar en el sótano). Y ¿Cómo te sientes viviendo en tu estado? (¡20! Lo que tiene más qué ver con nuestra resiliencia y vocación de supermachos, que con cualquier mérito gubernamental).

Nuestra posición y la de nuestro mandamás en esta encuesta realmente me sorprenden. Lo digo con toda honestidad, de verdad me maravilla que la popularidad de Riquelme Solís no esté por debajo de la de un goleador (controvertido, pero eminentemente reconocido) de trayectoria nacional e internacional.

¿Cómo le hizo para superarlo? ¡Lo ignoro! Pero el mérito es indiscutiblemente suyo, don Miguel.

petatiux@hotmail.com

facebook.com/enrique.abasolo