Especial

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró ayer que el comportamiento en la propagación del coronavirus de Wuhan (COVID-19) implica considerar a dicha enfermedad como una pandemia. La primera causada por un coronavirus.

Pandemia no es una palabra que deba utilizarse a la ligera o de forma imprudente. Es una palabra que, usada de forma inadecuada, puede provocar un miedo irracional o dar pie a la idea injustificada de que la lucha ha terminado, y causar como resultado sufrimientos y muertes innecesarias, dijo el titular de la OMS.

Sin duda se trata de un término que el organismo multilateral había evitado utilizar hasta ahora y las repercusiones que tal anuncio tuvo en el mundo entero parecen explicar la razón por la cual el anuncio no llegó antes.

La psicosis del planeta ha subido algunos grados y las medidas que se toman –racionales o no– van sumando al saldo catastrófico"

Las bolsas de valores del mundo resintieron de inmediato la declaración de que nos encontramos ante una pandemia; el presidente de Estados Unidos canceló por un mes todos los vuelos desde y hacia Europa, la NBA suspendió la temporada por tiempo indefinido…

Adhanom lo advirtió ayer mismo durante el anuncio en el que se elevó al nivel de pandemia el fenómeno: “esto no es sólo una crisis de salud pública, es una crisis que afectará a todos los sectores, y por esa razón todos los sectores y todas las personas deben tomar parte en la lucha”.

¿Deberíamos alarmarnos aún más por la modificación en el estatus oficial de esta nueva enfermedad? El discurso del Director General de la OMS no resulta del todo claro al respecto.

Y es que, por un lado, el funcionario afirmó que “el hecho de describir la situación como una pandemia no cambia la evaluación de la OMS de la amenaza que representa este virus. No cambia lo que la OMS está haciendo ni tampoco lo que los países deben hacer”.

Pero, por el otro, advirtió que en la OMS se encuentran “profundamente preocupados, tanto por los alarmantes niveles de propagación y gravedad, como por los alarmantes niveles de inacción”, aunque también dijo que “nunca antes habíamos visto una pandemia que pudiera ser controlada”.

De acuerdo con Adhanom, “varios países han demostrado que es posible suprimir y controlar este virus”, razón por la cual llamó a todas las naciones del mundo a que “adopten medidas urgentes y agresivas”.

En apariencia la declaración de la pandemia habría sido un hecho “protocolario” que no modifica en nada la estrategia que se está siguiendo para hacer frente a la propagación de la enfermedad que ha llegado ya a 114 países del mundo.

Sin embargo, la psicosis del planeta ha subido algunos grados y las medidas que se toman –racionales o no– van sumando al saldo catastrófico que el COVID-19 va dejando en un mundo que, poco a poco, se va paralizando aunque sea más por miedo que por un peligro real e inminente.