Es indispensable el diseño e implementación de medidas de mitigación que ayuden a paliar los efectos negativos de la pandemia en la economía

El sector que más está resintiendo los efectos de la pandemia de coronavirus COVID-19 es, sin duda alguna, el de la economía. Y los efectos que causará, es necesario decirlo, apenas comienzan.

¿Qué tan profunda será la crisis que provocará esta pandemia? Es difícil decirlo en este momento, pero los pronósticos que comenzaron a circular ayer, respecto de cómo impactará a la economía mexicana son claramente desalentadores.

El banco Credit Suisse afirmó ayer, en un reporte enviado a sus clientes, que la economía mexicana se contraerá este año al menos cuatro puntos, producto de los efectos que el COVID-19 traerá consigo.

Los elementos que la institución financiera toma en cuenta para su sombrío pronóstico son, esencialmente, una previsible caída en la producción industrial y el sector servicios, así como el desplome en los precios del crudo que ayer llegó a su punto más bajo en casi dos décadas.

Se trata, es preciso puntualizarlo, de una crisis que amenaza al mundo entero y eso lo podemos constatar al observar los altibajos que han tenido las bolsas de todo el planeta en los días posteriores a la declaración del Director General de la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que nos encontramos ante una pandemia.

Pero siendo un fenómeno de carácter global, la fórmula para encararlo es necesariamente una de tipo doméstico y aquí cada gobierno del mundo debe reaccionar de forma que los efectos negativos de la crisis puedan ser paliados en el mayor grado posible.

El presidente Trump anunció ayer el envío de un paquete de estímulos por 850 mil millones de dólares y eso regresó -al menos temporalmente- la confianza a los mercados evitando que siguieran acumulando pérdidas.

Diversos gobiernos alrededor del mundo han anunciado medidas similares ante lo evidente: si la única forma de contener la propagación del virus es la drástica reducción de la movilidad social, tal medida tendrá un inmediato reflejo en la economía.

México no va a ser la excepción y por ello, de forma paralela a las medidas sanitarias -que se están adoptando a cuentagotas- es indispensable el diseño e implementación de medidas de mitigación que ayuden a paliar los efectos negativos de la pandemia sobre la economía.

No se trata, por supuesto, de colocar al mercado por encima de la salud de las personas, o de priorizarlo a toda costa. Se trata sí, de entender que la salud de la economía es también responsabilidad del Estado y que ésta ha sido la primera en desarrollar síntomas graves ante la llegada del coronavirus.

La contracción en el Producto Interno Bruto se antojaba inminente. La instalación de la pandemia la ha vuelto inevitable. Ahora de lo que se trata es de reducir al mínimo los efectos que tendrá este hecho en la economía de cada hogar mexicano.