Especial

Ayer se celebró el Día de los Abuelos, y para la ocasión una buena opción de cine en casa es la película argentina estrenada la semana pasada en Netflix “Crímenes de familia”, de Sebastián Schindel.

Esto porque, de entrada, la protagonista principal de esta historia es una mujer de la tercera edad llamada Alicia, quien es protagonizada por la primera actriz Cecilia Roth, recordada entre otras por su papel protagónico de la ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera de 1999 “Todo sobre mi madre”, de Pedro Almodóvar, pero quien dos décadas después además de interpretar a la madre de un hombre que acaba de ser acusado por su ex esposa de intento de asesinato se puede decir que es abuela por partida doble también.

Por un lado, Alicia es abuela biológica de Martín, hijo de su hijo Daniel (Benjamín Amadeo) y la mujer que lo acusa de intentarla matar, Marcela (Sofía Gala Castiglione), pero precisamente por la relación tóxica que llevó a separarse a la pareja hasta el momento que hace detonar este incidente que provoca el encarcelamiento de Daniel tiene un largo tiempo sin verlo, volcando ese cariño en el hijo de su sirvienta Gladys (Yanina Ávila), una mujer a la que incluso ha servido como una especie de madre pues cuando llegó a su vida embarazada y desprotegida ella y su esposo Ignacio (Miguel Ángel Solá) acogieron como una segunda hija, curiosamente a la vez tomando de alguna forma el lugar de hijo ausente de Daniel por ser un hijo problema y alejado del hogar paterno desde muy joven. 

Es a partir de que conocemos a todos estos personajes que la historia se va hilando en dos vertientes que unidas desembocaran en los mencionados “crímenes de familia” del titulo en cuestión puesto que al crimen que lleva a Daniel a la cárcel se le agrega otro a la familia, ya que Gladys se ve involucrada por su cuenta en uno que no solo estará ligado de manera muy estrecha a las vidas de todos ellos sino cuyas verdades ocultas al salir a la luz darán un giro radical a sus vidas para siempre.

“Crímenes de familia” es el segundo largometraje del cineasta argentino Sebastián Schindel, toma la estafeta de su aclamada ópera prima “El patrón, radiografía de un crimen” con la singularidad que caracterizó aquel trabajo combinando de forma atinada un relato de estructura narrativa fragmentada que como buen thriller al unir las partes del todo se bifurcan en una historia redonda que toma también mucho de clásicos “court dramas” o dramas de juicios para adicionalmente acercarnos un poco a la forma en que se desarrollan estos trabajos judiciales en las cortes de Buenos Aires.

Por si eso fuera poco, y como mencionábamos al inicio de este comentario, al tener como protagonista a un personaje de la tercera edad como el que interpreta la primera actriz Cecilia Roth, “Crímenes de familia” también se sale un poco del arsenal de películas comerciales ahora sí que de todas latitudes del globo terráqueo donde los protagonistas son en su mayoría jóvenes de buen ver y en sus dizque “mejores años” por hablar de su juventud cuando como lo demuestra este filme, en tiempos actuales el estrato de población “vulnerable” que aquí se representa es irónicamente incluso en estos tiempos de pandemia los que pueden conducir a este caótico mundo en el que nos movemos a un sitio donde se respire la esperanza. Si tiene oportunidad no deje de verla.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com, Twitter: @AlfredoGalindo

Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.