Cuando a principios de este año llegaron a nuestra región las primeras vacunas contra el COVID-19 para los mayores de 65 años, algo extraño sucedió en Arteaga, pues los indicadores aparentes de población y bienestar sufrieron drásticas modificaciones. En el primer caso, el número de habitantes se incrementó de forma radical, mientras que en el segundo, se prefiguraba una súbita mejoría económica entre sus pobladores, al circular por sus vialidades vehículos de modelos recientes, incluso en lugares como el Huachichil.

¿Qué ocurrió? Pues que algunos saltillenses buscando vacunarse viajaron hacia dicha localidad, lo que prendió los focos rojos reventando el proceso de inoculación. Luego, a principios de abril, cuando dio inicio en Saltillo la campaña, hubo unos pocos afortunados que desde la madrugada mandaron a sus choferes a ganar un lugar en la cola de coches que se alineaban tanto por el rumbo de la Narro como en las instalaciones de la UAdeC.

Estas medidas que la gente se vio obligada a llevar a cabo, se explican por la desorganización de la vacunación, mostrando otra faceta más de la ineficiencia del gobierno federal, quien monopolizó totalmente este proceso, además de politizarlo.

A mediados de mayo, se abrió la oportunidad a los mayores de 50 años, prevaleciendo la desorganización con filas de coches de hasta ocho kilómetros, personas que pernoctaron afuera de las instalaciones el día previo, individuos de a pie que debieron soportar las inclemencias del tiempo hasta por cuatro o cinco horas y para colmo, reasignación de vacunas, provocando desabasto en unas sedes.

No puedo pasar por alto la situación de un médico que trabaja en una conocida cadena de farmacias privadas, quien por un sueldo aproximado a 8 mil pesos mensuales, ha venido atendiendo hasta ocho pacientes con COVID-19 al día, sin que el gobierno de la 4T se haya dignado vacunarlo; que esperen su turno, señaló el Tlatoani. Así hay miles de casos. 

Veamos la realidad de nuestro vecino del norte, donde privan la buena organización y el orden. Conozco de primera mano el caso de un matrimonio saltillense de visita en Estados Unidos, que logró que su hija les tramitara una cita cuando se abrió la vacunación a los adultos mayores a principios de marzo.

La hora fijada fue a las nueve de la mañana, ellos llegaron al centro de vacunación diez minutos antes, topándose con un policía en la puerta, que les dio el paso de inmediato. Después de efectuar un sencillo trámite de registro, y luego de esperar diez minutos en una sala, pasaron al cubículo en donde una enfermera les aplicó el fármaco, debiendo esperar 15 minutos para comprobar que no hubiese alguna reacción. En total, poco más de media hora. Allí mismo les fue entregado la boleta para la segunda dosis con día y hora estipulados, en el mismo lugar.

A mediados de mayo comenzaron a vacunar a niños de 12 años y mayores, teniendo como incentivo participar en rifas que les otorgan becas completas para cursar una carrera universitaria, esto sucede en Ohio, donde por cierto esta fase de vacunación fue anunciada en día antes, y al siguiente ya estaban aplicando el fármaco. Otro incentivo importante es la rifa de un millón de dólares para adultos ya vacunados.

Para contar con otra referencia, recurrimos al indicador de dosis aplicadas de vacunas por cada 100 habitantes, donde Chile ocupaba hace días el tercer lugar en el mundo con 86.69 dosis, después de Israel, primero, y Emiratos Árabes Unidos, segundo. Nosotros aparecemos con 18.07 dosis. Es notoria la diferencia con el país sudamericano, que no es del primer mundo. Por cierto, en este ranking, nos superan en América Latina, Brasil y Argentina, con 25.23 y 22.13 dosis, respectivamente.

Desde luego que esta información no la divulga el doctor López-Gatell, pues pone en evidencia el pésimo manejo de la pandemia en México. No se está exigiendo que el gobierno de AMLO desarrollara una vacuna; eso no es posible cuando se sigue elogiando el trapiche, pero si por lo menos, que hubiese habido una estrategia coherente para la compra de vacunas y en la logística de su implementación.

¿Habrá consecuencias políticas por este pésimo manejo? Podría ser, por lo pronto algunas encuestas a dos semanas de las elecciones muestran que la enorme ventaja inicial de Morena se ha venido reduciendo considerablemente, provocando los desplantes dictatoriales de ya saben quien.