De lo que acontecía al momento de observar el vómito del vagabundo que se encontraba en la esquina de Bravo y Aldama, en Saltillo:

CRÓNICA PRIMERA. Coahuila es la tierra de los dinosaurios y de las deudas. Los estragos de las administraciones duplicadas del clan de la “M” dejaron desgastados los recursos, al grado tal que la única actividad que le queda al Gobernador actual es andar inaugurando Oxxos y repartiendo despensas y vales en las rancherías. Y esto aún no toca fondo.

Resulta que al Tribunal Superior de Justicia del Estado no le quedó otra que ordenar el embargo de un rancho al Gobierno de Coahuila, por un adeudo de medicamentos que dejó la administración de Rubén “N”.

Dentro de un juicio promovido por Proveedora Farmacéutica Ramírez desde el 2014 y que fue incoado para recuperar un adeudo de más de dos millones de pesos, que no le fueron pagados y que correspondían a la adquisición de medicamentos, el Gobierno señaló ese bien, mismo que será rematado en junio de 2019.

Durante los dos gobiernos anteriores de la mafia de la M, uno de los proveedores favoritos fue precisamente Max Núñez, bueno, hasta cuando se negaron a pagarle y se acabó la amistad. Grandes cifras fueron manejadas en esas operaciones que incluyen hasta contratos con la sección 38 del SNTE entre los años 2012 a 2018; y qué casualidad que ahora los jerarcas de rancho, que se dicen dirigir este sindicato, también salgan a declarar que no pueden hacer frente a los adeudos en medicamentos por parte de las ya casi inexistentes clínicas del magisterio. ¿Qué oscuros intereses guardan esta liga de personajes de la M, ahora con proveedores de fármacos? Controlaban gobierno y sindicato, así es que no podrán zafarse.

CRÓNICA SEGUNDA. El desempeño de los Cecytec en los años 2014 a 2016 fue desastroso y llevó a la institución a vivir la etapa con menor rendimiento escolar, mayor costo por alumno y peor administración de cuentas.

Revisando los estados de resultados 2014 y 2015 nos damos cuenta de la descuidada administración y la modorra que reinó en esa dependencia utilizada para todo menos para los fines educativos.

Con un presupuesto de 390 millones de pesos en 2014, Cecytec generó un costo por alumno de 27 mil 226 pesos cuando el promedio nacional fue de 18 mil 960 pesos en ese nivel. Ese año fueron gastados 9.5 millones de pesos en actividades cívicas en contraste con lo que fue invertido en la necesaria vinculación de los estudiantes a la que sólo fueron asignados 2.5 millones de pesos.

Más allá del ridículo, cuando no la transa, otro contraste magno: sólo se reservaron 50 mil pesos a material didáctico cuando se gastaron 2 millones de pesos en alimentación, 4.9 en teléfono; 3 en “asesorías” (¿qué no son ellos los que dan clase?) y 5.18 millones en vigilancia.

Llama la atención que en el rubro de gastos diversos se hayan invertido o pervertido 3.69 millones de pesos, mientras que el capirucho de a millón se lo lleva la relación de bienes muebles del 2015: 231 mil pesos en condones y toallas escondidos bajo 55 partidas distintas. (Vaya cosa, bastante desorganizada la diputada que hizo del Cecytec una danza millonaria).

CRÓNICA TERCERA. No es factible que la seguridad del estado esté bajo dos mandos antagónicos y que obedezca a dos patrones; bajo ese esquema las grietas son evidentes y permiten la crisis de inseguridad que vivimos los coahuilenses en todos los confines del western más sanguinario.

Tierra salvaje generada por políticos ambiciosos que hoy viven con el seguidillo que causa el canto desde el condado de Bexar.

Chema Fraustro, quien obedece los designios de un dictador, y Pliego que se mantiene fiel al gobernador Riquelme.

De mismo palacio rosa se genera la conjura a fin de que el exagente federal sea retirado de su cargo por parte de la Chema Nostra, profesionales de la insidia y el rumor avezado con la lisonja y el múltiple compromiso. Lo desastroso es que en medio está la sociedad coahuilense que ya no vive lo duro, sino lo tupido de las balaceras y los desmanes. ¿Cuánta sangre más Chema para cumplir tu capricho?