Después de llegar como la tercera opción de la directiva celeste, así como abrir la puerta de La Noria y encontrar a un muy inestable Cruz Azul, Juan Reynoso ha redireccionado hacia lo positivo los señalamientos negativos.

Tiene a uno de los mejores medio campos de la Liga MX (el otro es el del América) y ha conseguido una racha de siete partidos consecutivos con victoria, con lo que superó las que logró este equipo en las ya lejanas temporadas de México 70 y 1988-89.

Si el domingo llegara a ganar a los Pumas en Ciudad Universitaria, igualaría las marcas de ocho victorias seguidas que el club cementero obtuvo en los torneos de la temporada 1994-95 y el Clausura 2014, y en la 1994-95 es en la que nos detendremos un poco, ya que en ese equipo —con Carlos Hermosillo y Lupillo Castañeda, entre otros— ya jugaba Reynoso. En aquel momento, ligaron triunfos hacia la recta final:

Jornada 31: CA 4-0 Atlas

Jornada 32: Tecos 0-2 CA

Jornada 33: CA 5-2 Santos

Jornada 34: CA 2-1 Puebla

Jornada 35: Morelia 2-3 CA

Jornada 36: CA 4-1 Atlante

Jornada 37: Correcaminos 0-3 CA

Jornada 38: CA 5-1 Tigres

Luego vinieron los cuartos de final, en los que eliminaron a los Pumas; las semifinales, en las que dejaron fuera al América, aunque en la final cayeron frente al Necaxa.

Y seguramente lo siguiente será uno de los tantos lugares comunes que rodean al cruz-azulismo torneo a torneo, pero este equipo, el de Reynoso, ha mostrado el mejor futbol en lo que va de la competencia, e ilusiona. Sobre todo cuando te das cuenta que este hombre, tan infravalorado incluso en la manera en que lo contrataron y hasta en lo que le pagan, a pesar de dirigir a uno de los clubes más importantes del país, ha demostrado ser inteligente.Lo hizo con el Puebla, cuando dejó fuera al Monterrey en el repechaje, y ahora con un mucho mejor equipo, lo ha manejado de buena forma. A Reynoso se le ha faltado al respeto y se le debe reconocer como un hombre que no solamente ha demostrado que sabe de futbol, sino que fue capaz de recuperar a un equipo que lucía como un muerto viviente, tras la eliminación del torneo pasado contra los Pumas.