No hay liderazgo en Cruz Azul, ni control, ni talento. El sábado pudo marcar a este equipo para bien y dar un golpe de autoridad directiva, pero no fue así.

Siguen mostrándose como de caricatura, porque ni idea tienen de lo que están haciendo. Jonathan Rodríguez aparece en un video comprometedor, con mujeres, alcohol en abundancia y un tipo cerca de él tomando a pico de botella.

Nada tendría de malo si no es porque llevara el uniforme de Cruz Azul y —según trascendidos— fue la noche anterior al partido que perdieron contra Puebla, aunque nadie ha podido comprobar tal aseveración, que —en realidad— no importa mucho, ya que es evidente la falta del uruguayo a la institución celeste, por el hecho de aparecer con los pants oficiales en una parranda. Nadie sabe nada.

Esa fue la imagen que quisieron dar en Cruz Azul, empezando por el entrenador, quien —al finalizar el bochornoso partido— se molestó porque los periodistas le preguntaron más por “Cabecita” que por el patético partido que ofrecieron. Juan Reynoso no alineó a Rodríguez, argumentando que tenía fatiga, que no había trabajado con normalidad en la semana.

Versión alejada de la verdad, porque no trabajó diferenciado en la semana y estaba listo para jugar, tanto que lo hizo a partir del minuto 46, cuando entró por Orbelín Pineda. El domingo, la directiva reaccionó, 24 horas después de la aparición del video y solamente informó que se analizará qué hacer en el caso. Víctor Velázquez y José Antonio Marín, la pareja de moda en el futbol mexicano por su excesivo protagonismo, inoperancia y apariciones en videos en redes sociales, vuelven a caer en un grave error al publicar un comunicado en el que no definen una sanción al futbolista y solamente, de manera demagógica, hacen referencia a que ellos sí están comprometidos para aplicar medidas sanitarias contra el COVID-19, como si eso hubiera sido el único problema y no que su futbolista apareció en una parranda con la vestimenta oficial del equipo. Cruz Azul no existe ya. Se reinventan, o morirán lentamente.

No hay una afición en México que vaya a aventarle huevos a su propio equipo cuando va al estadio o que se concentre en el hotel para despedirlo con insultos. Álvaro Dávila necesita autonomía; si depende del dúo dinámico para todo, será un fracaso inmediato su gestión.

 Jaime Ordiales también. Que los dejen trabajar, son los que saben de este negocio. Deben actuar ya, aceptar la oferta que tienen para el uruguayo desde China y soltarlo, o bien, darlo de baja, liquidando su contrato.

Nadie puede estar por encima de la institución, pero en Cruz Azul llevan años, demasiados años, en los que todos están por encima de los valores de su propia empresa. En Chivas, pusieron el ejemplo hace unos meses. Amaury Vergara dio de baja a cuatro futbolistas por parranderos.

En La Noria deberían observar esto y aplicar los valores.