ESTIMADA ANA:
Estoy preocupado porque mi hijo de 10 años me pide constantemente un celular. Dice que la mayoría de sus compañeritos del salón tiene uno y que han llegado a burlarse de él porque no tiene.

 Hasta el momento, lo hemos dejado que use la computadora que tenemos en casa, siempre bajo vigilancia, para jugar en línea algunos juegos aptos a su edad, inofensivos y cero violentos.

 Quiere, además del celular, que le abramos una cuenta en Facebook porque dice que en sus salón tienen un grupo y que allí la maestra incluso publica tareas y algunas indicaciones para las clases.

 Mi esposa y yo nos resistimos a hacerlo. Ella y yo tenemos cuenta de Facebook desde hace apenas un año y la abrimos porque mucha de nuestra familia está en otras ciudades y ha sido una manera de mantenernos en contacto.

 Hemos leído varios casos que se han dado de chantajes a través de las redes sociales y no queremos que nuestro hijo esté expuesto a ese tipo de peligros, pero a la vez vemos que la sociedad cada vez está más involucrada con la tecnología y sabemos que llegará el momento en que será inevitable para él pertenecer a una red social y usar un celular, pero no sabemos si ya es el momento, cuando está por cumplir apenas 10 años y está en cuarto grado de primaria. 

CARLOS
 
ESTIMADO CARLOS:

Definitivamente la decisión de comprar o no un celular a su hijo depende sólo de ustedes. De ninguna manera a presión de otras personas debería de ser motivo importante, aunque para los niños probablemente sí lo sea.

 Y muchas veces se ha hablado de enfoques negativos hacia el uso de celulares y redes sociales, se les ha satanizado cuando se habla de cierta adicción tanto a unos como a las otras.

 Se habla de niños y adolescentes que cada vez pasan más tiempo frente a las computadoras y dejan de lado las actividades deportivas o recreativas al aire libre. Cada vez se ven menos niños en la calle producto de esa nueva forma de pasar el tiempo.

 Y no sólo los celulares o el Facebook han sido motivo de discusión al respecto. Precisamente hace algunos días en esta misma sección se publicó un artículo sobre la adicción a los videojuegos. En dicho reportaje se explicaba cómo el uso constante y exclusivo de los videojuegos puede llevar a graves problemas de salud, entre ellos la obesidad provocada por el sedentarismo.

 Ahora bien, debemos de tomar en cuenta que las formas de comunicación han cambiado mucho en los últimos años. Ahora, desde el celular es fácil acceder al correo electrónico, a los mensajes gratuitos con personas de cualquier parte del mundo, por ejemplo. Y no necesariamente estos cambios a los que nos hemos enfrentado en los últimos años son malos, lo malo es el uso que hacemos de todas esas herramientas.

 Y no hay un patrón que diga cuál es la edad ideal para que un niños use el celular o el Facebook, lo importante es adaptar dichas herramientas a la edad del niño. No es lo mismo dar un celular que no tiene acceso a internet, que sólo puede funcionar para jugar y obviamente, hacer o recibir llamadas. 

Para muchas padres de familia se ha vuelto algo esencial que su hijo cuente con un celular, si por ejemplo, lo deja en alguna reunión. Fácilmente puede localizarlo.

 En cuanto al uso de internet y redes sociales, específicamente Facebook, en efecto, me ha tocado escuchar que muchos profesores se manejan por ese medio para hacer algunas observaciones de clase.

 Creo que no es tan malo permitirle su uso siempre  y cuando ustedes como papás estén todo el tiempo en constante vigilancia, bloquear páginas que no son aptas para él y configurar todas las herramientas de privacidad y seguridad, evitar que comparta fotos u otros aspectos de tipo personal. Pero definitivamente, al decisión está, literalmente, en sus manos.
 
ANA