La semana pasada tuve la oportunidad de platicar con cuatro chicos de 12 años sobre cómo gastan su vida. Me comentaron que la mayor parte del tiempo se la pasaban en la escuela, haciendo tareas y deporte entre semana. Y al preguntarles: y el resto de tiempo ¿qué hacen? Me contestaron que jugando Fortnite. Videojuego que consiste en depositar 100 jugadores en una isla y tienen la misión de matar a los oponentes hasta que al final gana el único sobreviviente. Me comentaron que tienen un nivel normal: 35, 32, 42 y 43, y otro nivel Pase de Batalla: 42, 37, 44 y 48. Y para lograr llegar a estos niveles necesitan jugar un promedio de cuatro horas diarias, seis horas cada día del fin de semana y 10 horas cada día en sus vacaciones. Y para tener mejor nivel en Pase de Batalla necesitan comprar armas, escudos y municiones. Les pregunté ¿cuánto dinero han gastado? Tres me comentaron que entre 2 y 5 mil pesos y el cuarto hasta 25 mil pesos. Me quedé con los ojos abiertos y no me pude contener para preguntarles por qué tanto dinero, y me dijeron: “Si quieres subir de nivel necesitas mejores armas y escudos”.

En un reporte publicado por LendEDU, en los Estados Unidos, menciona que casi el 70 por ciento de los jugadores de Fortnite gastan en promedio 85 dólares (aproximadamente mil 500 pesos) en compras de trajes, personajes y armas. Uno de cada cuatro jugadores paga para ver a otros jugar en línea y, según el reporte, pasan en promedio 10 horas diarias en el videojuego. Puedo decirles que nuestros niños, adolescentes y muchos adultos gastan su vida en el Fortnite. 

Les pregunté ¿qué pasaría si no pudieran jugar Fortnite? Y respondieron con cierta ansiedad: “No sabría qué hacer”. Les cuestioné sobre el por qué lo juegan y sus respuestas fueron: “Aprendemos el nombre de las armas y cómo funcionan”. Pero su justificación más importante fue: “Es la mejor manera de hacer amigos”. Y me comentaron que hay compañeros de escuela que los conocen, pero que nunca hablan con ellos y a través de este videojuego platican y ahora son amigos. Y mi pregunta es: ¿Hay que matar para ser amigos? Creo que matar no es una buena habilidad social y menos condición para ser amigos. Nos tenemos que juntar para matar. Existe una confusión en ellos, entre agresión y violencia. Al preguntarles si este videojuego es violento su respuesta fue que no. ¿Por qué? Y contestaron: “Es solamente agresivo porque si fuera violento habría sangre como el GTA (Grand Theft Auto). Aquí solamente matas y no hay sangre”. Para ellos, la muerte deber ser muy explícita para que haya violencia, con sangre. En varias escenas disparan a un oponente y como tiene escudo queda herido, entonces cambian su arma por un machete y lo golpean hasta que muere. Les pregunté si esto no es violencia y su respuesta fue no. 

Papás, debemos estar alerta en qué gastan su vida nuestros hijos. La clasificación (rating) es “mayores de 12 años” y hay una gran cantidad de niños que lo juegan desde los 9 años. ¿De dónde un niño de 11 años puede pagar 5 mil o hasta 25 mil pesos? ¿Quién les da el dinero? ¿No hay supervisión en lo que gastan? ¿No hay planeación para qué usar el dinero? ¿Educamos para consumir o ahorrar? Hace pocos meses los papás gastaban miles de pesos en cartas del Mundial para que su hijo tuviera su álbum completo, ahora cuánto gastan para que su hijo tenga las mejores armas y llegue a niveles más altos que sus amigos. Y mañana en qué gastaremos para cumplir los caprichos de nuestros hijos. Lo más preocupante no es el gasto económico sino el gasto de sus vidas en tiempo. ¿Cómo puede pasar un chico jugando Fortnite cuatro, cinco, seis, siete o hasta ocho horas diarias? ¿No tienen otro valor de vida? Estos chicos me comentaban que comía o cenaban lo más rápido para seguir jugando. ¿Es más importante el videojuego que la convivencia familiar? Ahora van felices a visitar a los abuelos porque mientras los adultos hablan, los dejan en paz para jugar. Pensemos en qué, nuestros hijos, están gastando dinero y tiempo en su vida.

jesus.amaya@udem.edu 

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