A partir de los acontecimientos de los que todos tenemos conocimiento, se ha venido desatando una serie de fenómenos que impactan la vida cotidiana.

No se intentará caer en la tentación de esgrimir aquí unas líneas de opinión respecto a juicios de valor, más bien la intención obedece primero a la invitación que se me hace de colaborar y segundo, intentar hacer una reflexión partiendo de la situación en la que se vive.

Es de todos conocido la pandemia que azota a los seres humanos, que al final de todo esto el 70 por ciento de la población mundial incorporará el virus ya como algo parte de la existencia.

La necesidad imperiosa de resguardarse, vivir en claustro, practicar la cuarentena, ha traído sus peculiaridades en países como Italia o España, donde el flagelo del virus ha causado estragos, en Argentina se han tomado precauciones punitivas, en México se ha tomado mucho en broma, a través de los memes compartidos en las redes sociales el ciudadano ha depositado su angustia en un chiste, para poder alivianar el estado de ánimo, pero conforme esto avanza, la angustia se va a posicionar y la mirada entonces obedecerá a otras circunstancias.

Uno de los fenómenos más comunes dentro de la cuarentena es el roce provocado por vivir en hacinamiento cuando no se está acostumbrado; las reglas de la convivencia actual dictan que tanto hombre como mujer salen a trabajar, se encuentran ocupados, pero hoy en día, la convivencia se ha presentado como algo insoslayable a tal punto de cuestionar el vínculo entre las parejas.

Como un intento de reflexión podría aportar dos elementos importantes dentro de la convivencia en pareja y en otro tipo de vínculos. Primero, es muy importante saber diferencia lo que es pensamiento y emoción por una parte y conducta por otra parte.

Es decir, muchas veces se prohíbe expresar lo que uno piensa o siente pensando que está mal, al contrario, pensamiento y emoción no deben de ser reprimidas, la conducta es la que sí, la manifestación en actos violentos no tiene lugar.

El otro punto a reflexionar es la cuestión referida al pertenecer en una relación de pareja, en donde se juegan varios elementos, los ya consabidos amor y voluntad, pero también los tan mencionados al respecto, comunicación, sexo, honestidad, etcétera; los puntos que quiero resaltar son: tolerancia y capacidad de ceder, ¿en qué consiste esto? La pareja debe atravesar estos dos elementos para un buen funcionamiento ¿qué tanto estás dispuesto o dispuesta a ceder en tus conductas y qué tanto estás dispuesto o dispuesta a tolerar esos detalles que no aceptas en tu pareja?

Repensar las cosas como un acto creativo ante la realidad que nos convoca.

Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Psicoterapeuta

@CarlosMorenoMx

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