El actual gobierno federal aún no clarifica a qué se refiere con la Cuarta Transformación del país, aunque sí se ubican históricamente las tres previas.

Primera: lucha por la independencia e instauración de la primera República con la Constitución de 1824, que declaró jurídicamente la abolición de la esclavitud, sin embargo continuaron los grandes y extensos latifundios heredados de la etapa colonial, así como estructuras políticas y sociales con características aristócratas  –sobre todo del clero católico- cuyos privilegios obstaculizaban la inserción de México a la dinámica política y económica internacional.

Segunda: etapa de Reforma con la defensa de la Constitución de 1857 y la derrota del imperio de Maximiliano, con leyes para dinamizar la economía reduciendo poderosos latifundios, potencializando la Hacienda como organización económica agropecuaria y sentando bases para inversión nacional y extranjera, pero la estructura jurídica no precisó reglas de distribución de la riqueza, no sólo como un planteamiento ético, sino como construcción de demanda agregada para cumplir expectativas de reembolso y acumulación de capital de la naciente burguesía nacional y de la inversión externa.

Tercera: revolución armada iniciada en 1910 y Constitución de 1917 que, dadas las contradicciones económicas, sociales y políticas generadas por el capitalismo tardío, recogió las demandas sociales laborales, educativas, de salud y de propiedad estatal de recursos naturales estratégicos, asimismo la corporativización política con partido político hegemónico, con economía mixta que permitió el dinamismo de los sectores y del mercado interno, el crecimiento económico (el milagro mexicano) y, con antecedentes diplomáticos solidarios y progresistas del periodo cardenista, la mayor inserción de México en el concierto de las naciones.

En términos generales, en estas tres etapas se advierte un deterioro previo o agotamiento del periodo anterior, en todo caso las tres Constituciones (1824-1857-1917) se complementan en avance progresivo de la República, porque en la segunda y en la tercera se establece lo que no se contempló en el momento histórico anterior. Desde esta perspectiva, entonces actualmente existe un deterioro de la situación del país que requiere una Cuarta Transformación, pero no se aclara masivamente en qué consiste dicha “transformación”.

Aún con estabilidad macroeconómica, los resultados económicos son magros: crecimiento -2.3 por ciento promedio en 30 años-; demanda agregada y mercado interno débiles; excesivas deuda pública y compromisos financieros -10.1 billones de peso, 600 mil millones de pesos promedio de intereses anuales, incluye Fobaproa-; amplio gasto corriente –más de un billón 100 mil millones de pesos- con reducido gasto en infraestructura productiva -200 mil millones en promedio en diez años-; reducción del ingreso agregado con la caída del salario real –reforma laboral de 2012  incrementa el número de personas que obtienen de 1 a 2 salarios mínimos-; producción agropecuaria insuficiente –se importa en promedio 30 por ciento de alimentos según producto-; reforma energética  que incrementó precios de gasolinas, diésel y gas y por tanto la inflación; estrecha relación con la economía estadounidense, pero sobre todo respecto a la volatilidad de capital financiero que afecta el tipo de cambio; entre otras.

En el ámbito social: corrupción desbordada, más de 50 millones de personas en pobreza, juventud acotada en oportunidades, inseguridad pública, programas sociales inefectivos, migración interna y externa, deficiente educación primaria y secundaria, entre otras.

Una transformación implica rediseño de la economía, para incrementar el crecimiento y mejorar el bienestar  social, con más ingreso agregado y transferencias gubernamentales. Lo anterior implicaría modificaciones jurídicas que redefinan la relación gobierno-sociedad, que garanticen Estado de Derecho y reconstrucción del tejido social, con participación orientadora del Estado en la economía, modificando la política energética y rescatar recursos naturales estratégicos, austeridad republicana y optimización de los recursos públicos, con reforma fiscal progresiva que evite elusión fiscal, además reglas consensadas que fortalezcan y no debiliten el pacto federal, diplomacia soberana de cooperación y no intervención  ¿proyecto de nación que incluya una nueva Constitución Política?

No se precisan límites y alcances de la Cuarta Transformación, lo cual es necesario para que la sociedad conozca claramente el rumbo político, económico, social y cultural del país.