Seré breve: Culiacán arde. El país, también.

Abro hilo.

AMLO: Serénense. Todavía falta un día para que se cumpla el plazo de seis meses que prometí para reducir la violencia.

Sargenta Ramírez: Si, Jefe. Don’t worry. “Orita” estamos en un pinche cumbión bien loco. Al rato vemos qué pedo.

Indefenso: ¿Cuál cumbión, pendeja? “Varias familias con niños están en medio de las balaceras ocurridas por más de dos horas en distintos lugares de #Culiacán tras la supuesta detención de Ovidio, el hijo del #ChapoGuzman”.

Illuminati: ¡Pinches neoliberales fifís! AMLO les cumplirá, pero miren el cochinero de inseguridad que encontró; denle las 24 horas restantes para cumplir su promesa.

Descartes: ¡A chingao! Antes de llegar tu Jefe aseguró que al llegar a la presidencia, la violencia se erradicaría. ¡Mentiras! México espera 30 mil ejecutados para diciembre de este año. ¡No jodas, con la vida de los demás!

Despistado: ¿Pos’ no dijo Durazo hace cuatro días que la inseguridad estaba en un punto de inflexión a la baja?

El Guasón: Yo opino que en esta ocasión no fue posible implementar la estrategia de “abrazos no balazos”, porque una tormenta de balas de R-15, Galil, Uzi y Barret 50 lo impidió. Los culichis, incluidas las madrecitas de los malandros, bien pudieron esperarse al final, pero huyeron de manera cobarde para salvar sus miserables vidas jajajaja (risa aguda, forzada y sin control).

Descartes (lo ignora): No manchen. “¿Quién y por qué determinó romper la pragmática narcopaz en Sinaloa?” ¿No había dicho AMLO que no iría por los líderes de los Carteles? “¿Cuál fue el cálculo ante la evidente fuerza beligerante del Cártel de Sinaloa?”. No hay lógica ni sentido estratégico.

Illuminati: Tranquilo, Descartes. Todo está claro: “acciones mayores del narco ocurren en días importantes para el gobierno de AMLO. Hoy es Culiacán (por el arranque de Santa Lucía); el lunes fue Aguililla (por algo que ya olvidé). Pero, el viejo Régimen está operando”.

Despistado: Pos’ la gente del Gabinete de Seguridad de AMLO dice que “unos militares iban pasando y los balearon desde un domicilio”; y que ahí empezó el desmadre.

Sargenta Ramírez: Jefe, en buen plan, no nos hagamos pendejos: “nos dejaron un cagadero y no lo podemos arreglar”. ¡Ay, Papantla tus hijos vuelan!