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María decidió cumplir su sueño de recorrer el mundo y viajó a Costa Rica. Ahí fue asesinada por dos hombres. Ahora, la opinión pública la culpa a ella: por viajar, por hacerlo sola

María decidió cumplir su sueño de recorrer el mundo y partió rumbo a Costa Rica. En ese país fue asesinada por dos hombres. Ahora, la opinión pública materializada en tuits la culpa a ella: por viajar, por hacerlo sola, por vivir su vida.

Se llamaba María Trinidad Matus Tenorio, tenía 25 años y el 26 de julio publicó en Instagram el inicio de su viaje. Una semana y media después, el 5 de agosto, fue golpeada y asesinada en la playa El Carmen de la provincia de Puntarenas, en Costa Rica. Su amiga, de nacionalidad inglesa, dio aviso a la policía después de que dos hombres intentaran asaltarlas.

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El cuerpo de María fue encontrado en la playa y los dos asesinos fueron detenidos.

Ante la noticia del feminicidio de María, gran parte de la reacción en redes se centró en ella y no en los hombres que la mataron: “¿Por qué viaja sola?”, “Es como ir al Polo Sur sin suéter”, “¿Quién la manda a ir sola a un país así?”.

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Es cierto que el mundo es un lugar peligroso para las mujeres. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 64 mil mujeres y niñas son asesinadas cada año. Sin embargo, la solución no es encerrarse en casa hasta que la situación mejore: las mujeres también tienen derecho a viajar, solas u acompañadas. La culpa nunca es de la víctima, sino de sus victimarios.

¿Por qué se aconseja a las mujeres que se cuiden, pero no a los potenciales agresores que se abstengan de violar y asesinar?.

Viajar es un derecho reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para las mujeres, hacerlo sola no debería implicar correr el riesgo de ser violada o asesinada, ni tampoco debería endilgársele a ellas la responsabilidad sobre las conductas de los agresores.

María cumplió su sueño de viajar sola y se lo arrebataron cuando apenas empezaba. Ella no solo fue víctima cuando fue asesinada; lo volvió a ser cuando se le culpó de su propio feminicidio. En lugar de juzgar a las mujeres que ejercen sus derechos, ¿no es hora de mirar a los verdaderos responsables de la violencia contra las mujeres?

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