Leila Strickland, doctora en biología celular y experta en procesos celulares fundamentales, y Michelle Egger fundaron la empresa Biomilq, en la desarrollan la primera leche materna de laboratorio.

Quizá no parezca un anuncio innovador que dos mujeres vayan a producir leche materna,  pero la noticia se vuelve muy llamativa cuando estas mujeres -una bióloga celular y una científica de alimentos- explican que esa leche se producirán fuera del cuerpo femenino, mediante técnicas de cultivo de laboratorio

Con esta leche materna cultivada, Leila Strickland, doctora en biología celular y experta en procesos celulares fundamentales, y Michelle Egger, científica de alimentos experta en fermentación, formulación y procesamiento de lácteos, quieren ofrecer a las familias una nueva opción para alimentar a los bebés, según señalan.

Explican que este producto “equivaldrá nutricionalmente a la leche producida por las glándulas mamarias de una madre y se obtendrá en condiciones seguras mediante una biotecnología pionera, cultivando células mamarias”.  

Los investigadores de empresa de biotecnología Biomilq (www.biomilq.com) cofundada por Strickland y Egger y con sede en Durham (Carolina del Norte, EU) ya han conseguido  producir mediante  esta biotecnología,  aún en desarrollo, las primeras muestras de laboratorio que contienen los componentes predominantes de proteína y azúcar de la leche materna.

Destacan que la producción de los componentes vitales de la leche “en conjunto y dentro de un mismo sistema biotecnológico utilizando un proceso  estéril de principio a fin y libre de contaminación, es una innovación clave” porque, según indican les permitirá “crear la constelación completa de componentes complejos de la leche materna en una proporción perfecta”. 

Ahora que ha logrado este importante primer paso, Biomilq trabaja con familias, pediatras, la comunidad de lactancia y otros sectores de la sociedad, para desarrollar el mejor producto posible para los bebés y sus padres, y optimiza su proceso de producción para llevar al mercado leche materna cultivada.

Estamos evaluando las distintas opciones para comercializar este producto (en polvo, líquido o de otra manera) y, al mismo tiempo, investigando las necesidades y prioridades de los futuros consumidores a través de entrevistas con padres y profesionales médicos”, señala a Efe Charlotte Fron, responsable de comunicaciones y participación de Biomilq.

 

GRAN SUPLEMENTO NUTRICIONAL

 

La leche cultivada y producida fuera del cuerpo, será 100% leche materna y su objetivo es proporcionar a los bebés un suplemento nutricional que será el mejor después de la propia lactancia a cargo de sus madres”, señalan.

La leche materna es ampliamente reconocida como la fuente ideal de nutrición infantil y está asociada con una variedad de beneficios tanto para la madre como para el bebé”, apuntan.

Las científicas Leila Strickland, (izq) y Michelle Egger (der.) confundadoras de BIOMILQ. Foto: Biomilg

Puntualizan que este líquido contiene “miles de moléculas únicas mezcladas en proporciones perfectas para nutrir a un ser humano en crecimiento y garantizar un desarrollo saludable en los niños”.

Strickland y Egger consideran que las células mamarias humanas son las “mejor equipadas para lograr esta combinación ideal de moléculas nutritivas, ya que llevan produciendo leche desde los albores de la Humanidad, y por eso queremos aprovechar esa potente capacidad natural para producir leche materna cultivada”. 

Debido a los numerosos beneficios, la Academia Estadounidense de Pediatría, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos recomiendan la lactancia materna exclusiva durante al menos los primeros 6 meses de vida del bebé, y la OMS y UNICEF impulsan una iniciativa para promover la lactancia materna en las unidades de maternidad de los hospitales, según indican. 

Mesa de laboratorio de BIOMILQ en Durham, Carolina del Norte , USA. Foto: Biomilg

Pero la lactancia materna exclusiva no es una opción realista para muchas madres e imposible para algunas. De hecho, el 84% de las mamás comienzan a alimentar a sus bebes con leche de fórmula infantil (preparado artificial a base de lácteos) antes de completar el período de seis meses de lactancia materna exclusiva recomendado”, según estas expertas. 

 

BIOTECNOLOGIA ALIADA DEL DESARROLLO INFANTIL

 

Ya sea porque la mujer tenga de una baja producción de leche, porque su lugar de trabajo es incompatible con la posibilidad de dar el pecho a su hijo o debido al estigma en torno a amamantar en público, las familias alimentan la leche de fórmula infantil por necesidad y no porque lo prefieran”, apuntan. 

Nuestro actual proceso de cultivo (provisional y pendiente de patente) aprovecha las propiedades biológicas únicas de las células epiteliales mamarias productoras de leche, combinadas con una tecnología de biorreactores, es decir, recipientes que mantienen dentro un ambiente biológicamente activo, para después de recolectar los productos celulares secretados”, explican.

Durante el embarazo, las células productoras de leche (denominadas células epiteliales mamarias) se multiplican de forma espectacular en preparación para la lactancia. Cuando el bebé nace, los cambios en la química sanguínea de la madre desencadenan el inicio de la producción de leche.

Células epiteliales mamarias vistas bajo el microscopio. Foto: Biomilg

Señalan que el cultivo de células mamarias fuera del cuerpo “comenzará con una visita prenatal, durante la cual se recolectarán células epiteliales mamarias de una futura madre”. 

Las células recolectadas se enviarán a las instalaciones de Biomilq, donde se cultivarán en una solución nutritiva que proporcionará la energía y unos compuestos denominados  ‘precursores’ necesarios para la síntesis de la leche”, indican. 

Para añadir que cuando haya suficientes células se las estimulará para que produzcan leche “utilizando las mismas señales moleculares presentes en el cuerpo de la madre durante la lactancia”. 

Después, el producto natural segregado por las células será recogido y envasado para enviarlo a familias de todo el mundo”, aseguran. 

Este proceso permitirá producir leche genuina que no requiere separación, concentración o procesamiento térmico intensivo, reteniendo la constelación de más de 2,500 moléculas de la leche materna y garantizando que el producto pueda ser perfectamente digerido por el bebé y que su organismo lo aproveche, aseveran desde Biomilq

Con este procedimiento han producido recientemente caseína y lactosa humanas y aseguran que podrán replicar completamente el perfil nutricional de la leche materna.

Señalan que, aunque la leche materna no se puede reemplazar, “están dispuestas a aprovechar todo el potencial de la ciencia, la tecnología y la naturaleza para brindar a los padres (adoptivos y biológicos) la posibilidad de dar a sus bebés una nutrición integral y sostenible, en las primeras etapas de su desarrollo”.  

Una de las inspiraciones para este proyecto fueron  las soluciones para la nutrición infantil de la Fundación Bill y Melinda Gates y, de hecho, la organización de inversiones centradas en las innovaciones  sostenibles para el medioambiente de este multimillonario, invirtió 3.5 millones de dólares en la empresa Biomilq, según el portal de negocios CNBC.

DESTACADOS:

 

+ Están cultivando células mamarias fuera del cuerpo y aprovechando su capacidad natural de producir los más de 2,500 componentes de la leche materna. Ya han producido caseína y lactosa humanas y se disponen a replicar todo el perfil nutricional de la leche materna.

+ Para este proyecto, en el que ha invertido el multimillonario Bill Gates, “se recolectan las células productoras de leche de una futura madre, se cultivan en una solución nutritiva y, cuando haya suficientes, se las estimula para que produzcan leche”, explican Leila Strickland y Michelle Egger, de Biomilq.

+ “La leche materna producida fuera del cuerpo proporcionará a los bebés un suplemento nutricional que será el mejor después de la leche natural de sus madres, la mayoría de las cuales no pueden dar el pecho a sus bebés de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad, según se recomienda”, explican Strickland y Egger.

Por Ricardo Segura EFE/Reportajes