De fiesta. Hace 50 años, José Raúl Bonnafoux fue ordenado sacerdote; será este sábado cuando con una misa celebre en el templo de San Antonio de Padua. Fotos: HÉCTOR GARCÍA
Cinco décadas dedicado a difundir el Evangelio cumple el sacerdote del templo de San Antonio de Padua

José Raúl Bonnafoux Gómez cumple 50 años de vida sacerdotal. Fue el obispo Luis Guízar Barragán quien lo ordenó el 28 de mayo de 1969.

Es sacerdote del templo de San Antonio de Padua, en la colonia Gustavo Espinoza Mireles.

Este sábado 31 de mayo se realizará de manera oficial la celebración a las 12:00 horas en este templo, que fue construido gracias a su empeño.

Desde temprano hace labores de limpieza en el templo, junto con una decena de voluntarios, quienes afirman que él es un gran hombre formador de espiritualidad.

Lleva 4 décadas en este barrio y 50 años como sacerdote. El hombre de más de 70 años de edad ya no escucha bien, por lo que hay que levantar la voz para que entienda.

Él ha visto crecer la colonia junto con sus habitantes y las generaciones. Recuerda que años atrás las personas podían dejar las puertas de sus casas abiertas sin temor a que les robaran.

Es la misma educación o deseducación que se da en las escuelas y que prescinde de Dios lo que lleva a la falta de sacerdotes”.
Raúl Bonnafoux, sacerdote.

“Era de más confianza. No estaba urbanizado. Después se hicieron las pandillas como en todos los barrios; desaparecen unas y nacen otras. Mucha gente que vivía aquí desde niños ya están casados, se fueron a vivir a otros rumbos, ya tienen sus familias. Definitivamente ahora dominan las personas mayores”, menciona el religioso sentado en una de las bancas del templo.

“Me ordenaron en la capilla de Santo Cristo. Iba a ser en Catedral pero no se pudo porque estaba en remodelación”, recuerda.

En estos 50 años la iglesia ha sufrido grandes cambios, como la creación de las Diócesis de Piedras Negras y Saltillo. Además, opina que la educación no religiosa ha sido la causante de que el número de sacerdotes no crezca en proporción con la población. 

Él es testigo de cómo durante estos años la Iglesia ha estado tratando de implementar los cambios que se propusieron en el Concilio Vaticano II.

“Cuando yo entré a la Diócesis de Saltillo abarcaba todo el estado de Coahuila. Ya siendo sacerdote se hizo la Diócesis de Piedras Negras y antes se hizo la de Torreón”, agrega.

“Es la misma educación o deseducación que se da en las escuelas y que prescinde de Dios lo que lleva a eso. En primer lugar en dónde van a emerger los sacerdotes si no es de la familia”, dijo.

“En estos días se reunieron los obispos que coordinan las distintas comisiones de América Latina, el Consejo Episcopal Latinoamericano, y decían: ‘necesitamos un cambio pastoral, un cambio en la acción. Que va realizando la Iglesia’ y que de hecho ya está”, explica.

Él manifiesta que el cambio más importante es el personal y no estructural de la Iglesia, o los discursos bonitos.

“El cambio importante es el cambio de las personas, no el cambio estructural. Ni el cambio que llame la atención o los discursos bonitos. El cambio es el mismísimo que Cristo Nuestros Señor propuso: la conversión. De todas las personas: católicos y no católicos.

“El Papa nos los está diciendo, la destrucción de la tierra. Seguimos con el plástico, con los insecticidas. Parece que estamos regresando muchos años con la producción de la electricidad. Muchos países ya la están produciendo de una manera digna. Con la energía solar o con la energía eólica”, explica.       

Opina que actualmente no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época, es por eso que muchas personas no pueden acudir a los templos.  

Sobre su celebración, pide a las personas que no reciban invitación, que no “se sientan” y que acudan este 31 de mayo a las 12:00 del día.

“La celebración oficial será el sábado 1 de junio a las 12:00 del día porque es cuando más se les facilita a muchas personas. Para los sacerdotes invitados es un poco más difícil.

“Hay personas a quien se les rotuló una invitación pero no se han logrado repartir todas las invitaciones. Por este medio quisiera votar a todas las personas que han tenido relación conmigo, que han recibido algo de mí o de las que yo he recibido algo o mucho; a todas las personas que lean esto. Las invito a que hagan una oración por mí y por todos los sacerdotes y que no se sientan si no le llega la invitación”, pide.

“Durante estos años he conocido a muchas personas y es imposible mandar invitación a todas”, concluyó.

Gozo espiritual:

José Raúl Bonnafoux Gómez fue ordenado sacerdote por el obispo Luis Guízar Barragán.

Oficia en el templo de San Antonio de Padua, en la colonia Isabel Amalia.

Hace cuatro décadas llegó a este barrio.

Tiene 70 años de edad.

La misa de celebración se llevará a cabo a las 12:00 del mediodía.