Foto: Cuartoscuro
A tres meses del sismo 19-S, la comunidad de personas que quedaron sin hogar pidió a las autoridades dar seguimiento al apoyo y revisión de sus inmuebles

CIUDAD DE MÉXICO. “No quiero oro, ni quiero plata yo lo que quiero es regresar a mi casa”. Con este cántico, la comunidad de damnificados del Multifamiliar Tlalpan realizó una caminata alrededor de la colonia para visibilizar la falta de vivienda a más de tres meses del sismo de septiembre pasado.

Previo a la cena de Noche Buena, la comunidad de personas que quedaron sin hogar, que ahora es una familia, pidió a las autoridades dar seguimiento al apoyo y revisión de sus inmuebles pues aún hay cuatro edificios por dictaminar.

Hay otros cuatro edificios en amarillo que no han recibido dictamen. Respecto al edificio 1C que colapsó, hace una semana tuvimos el intento de demolición, pero sí queremos aclarar que no nos oponemos al proceso, pero hasta ahora no tenemos garantía de lo que sigue, la reconstrucción”, dijo Francia Gutiérrez, quien vivía en el inmueble colapsado.

Denunció que la ayuda por parte de las autoridades sigue siendo muy lenta pues, ya suman más de tres meses sin que puedan regresar a sus domicilios, incluso, cuando tres ya han sido dictaminados como verdes pues se rehúsan a regresar sin que se hagan las reparaciones correspondientes.

Vea el video aquí:

En tanto, Grizelda Hernández quien también vivía en el edificio 1C, departamento 14, pidió sensibilidad a las autoridades para que agilicen los trámites para terminar con el proceso de la dictaminación de condominios pues son cerca de 500 personas sin hogar.

Que haya un poquito más de conciencia que no todo sea económico y cono un poquito más de voluntad podamos todos tener una solución para nosotros”, comentó.

A pesar de la falta de un techo, la comunidad que ahora es una familia, compartió alimentos y convivió previo a la cena de Noche Buena entre personas que les han extendido la mano y donaron platillos de la temporada.

Nos organizamos, convocamos la ayuda en redes sociales y fue muchísima la respuesta que obtuvimos. Hay mucha comida, hubo quien trajo el sonido, las sillas y mesas. Es una muestra de que la gente no es indiferente al dolor”, señaló.