PARTE II

“La discapacidad no es una lucha valiente o coraje en frente de la adversidad.

La discapacidad es un arte, es una forma ingeniosa de vivir.”

Neil Marcus.

Anteriormente abordamos nuestro compromiso como sociedad, en torno a la atención e inclusión del 15 por ciento de la población que vive con algún tipo de discapacidad, privilegiando las premisas fundamentales de vida, salud, y bienestar material y espiritual del hombre, que incluye el derecho de las personas a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad y a gozar de las artes.

Los esfuerzos por desarrollar aptitudes y brindar atención en los ámbitos médico y psicológico, combatiendo la discriminación y en la búsqueda constante de una vida digna y plena, han permitido que se vislumbre la educación artística como una herramienta para este fin. La danza en particular, es bien conocida como una de las disciplinas más completas, ya que en ella el ejecutante desarrolla simultáneamente los ámbitos físico, cognitivo y psicosocial.

El uso de la danza con fines terapéuticos data de épocas muy remotas, y en las últimas décadas se ha sisematizado creando metodologías especializadas para el trabajo terapéutico como parte de la atención ante las barreras para el aprendizaje y la participación.

En nuestra ciudad, pese a que contamos con importantes centros públicos y privados que ofrecen  terapia física, ocupacional, sensorial, de lenguaje, psicológica, entre otras; la educación artística ha sido poco empleada sistemáticamente en el tratamiento y rehabilitación de personas con discapacidad.

En lo que a la danza respecta, muchos padres de familia desconocen esta opción para sus hijos, incluso aún existe temor o preocupación por la posibilidad de realizar un ejercicio físico de esta naturaleza, quienes han logrado tener un encuentro con la danza, sea éste a través de una función, un programa de televisión, algún libro o video, y han despertado el  interés por practicarlo, deberán inscribirse en alguna de las Academias particulares que imparten esta disciplina, con costos de mensualidad e inscripción que en ocasiones impiden la integración de muchos posibles ejecutantes, reduciendo nuevamente la cantidad de adeptos a este arte. Existen también instituciones gubernamentales que la imparten, con costos más bajos, pero con una fuerte demanda que limita aún más el ingreso para una persona con discapacidad.

Finalmente, aún cuando la familia considere iniciar una clase de danza y la academia abra sus puertas, existen muy pocos maestros capacitados para brindar la preparación que una persona con esta condición requiere, enfrentándonos al mismo problema que se presenta en el sistema educativo, ante la imperiosa necesidad de una verdadera educación inclusiva.

De los más de cien grupos, academias, escuelas y compañías con los que cuenta nuestra ciudad, una mínima proporción ofrece un servicio especializado, por lo que la atención a este sector es casi nulo. Existen en Saltillo cuatro importantes opciones para dicha población:

La Fundación Imagina, ofrece clases de danza, enfocada principalmente en niños y jóvenes con parálisis cerebral, bajo la dirección de Lorena González, certificada en el método Danceability.

Adagio Academia de  Ballet, con instalaciones en Saltillo y Arteaga, bajo la dirección de Patricia Aguilar, Maestra certificada en Bailoterapia por EVOLVE especializada en niños especiales y tercera edad. Trabaja la danza inclusiva enfocada a niños con parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, y niños con debilidad  auditiva. La clase se estructura de acuerdo al grupo  con el cual se va a trabajar respetando  sus posibilidades físicas, motrices y psicológicas. Hemos tenido excelentes resultados y cada alumno ha avanzado a su propio ritmo y de acuerdo a sus posibilidades. Ofrece becas al 100 por ciento para niños a partir de los cuatro años de edad y sin límite superior.

La maestra Pilar Villarreal, directora de “Muy Flamenca” ofrece flamenco inclusivo, implementando técnicas de José Galán, quien acaba de impartir por primera vez en México este taller. Maneja desde hace varios años,  grupos multi nivel donde todas las personas son bienvenidas. Sin importar la edad o la experiencia se busca que el baile flamenco esté al alcance de quien así lo desee. Se cuenta con el cariño y acompañamiento de cada persona pues nadie venimos de una normalidad y nos aceptamos tal como somos.  Cada una aporta lo inigualable de su ser y el baile aporta lo suyo. Además de la disciplina y la exploración, dos aspectos muy importantes en la danza, también se busca aprender a ser y aprender a crecer. Hace algunos años, además del trabajo dentro del salón de clases también se apoyó al CERESO Femenil con baile flamenco y sesiones de danzaterapia. La danza debe ser inclusiva por sí misma.

Danza Profesional Coahuila, se ha consolidado hace un año como la filial de Psicoballet Coahuila, otorgada por el grupo UNESCO de Psicoballet de Cuba, aplicando este método a personas con discapacidad intelectual, particularmente con Síndrome de Down. Mediante la utilización de la Danza como herramienta y a través de técnicas psicoterapéuticas para el alcance de objetivos físicos,  cognitivos, conductuales, emocionales y sociales.

Todos podemos contribuir de alguna manera: las instituciones, capacitándose para abrir sus puertas y ofrecer una verdadera educación inclusiva en la danza, los padres de familia informándose y exigiendo calidad en sus servicios, y la sociedad, difundiendo su trabajo, sumándose a los esfuerzos por lograr una comunidad verdaderamente inclusiva, abierta y solidaria, en la que como menciona Neil Marcus:  La discapacidad no sea una lucha frente de la adversidad, sino un arte. Y el arte: ¡es para todos!