E n las últimas horas ha habido un consenso sobre la importancia que tiene haberse firmado el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC. Nadie en su sano juicio considera negativo tener un acuerdo de este calibre, y no hay razón para escatimar elogios al equipo negociador.

Sin embargo, la expectativa que causa un convenio de este tipo se genera ante las malas nuevas que siguen surgiendo en esta época decembrina.

Ayer tocó conocer los datos en materia de empleo a noviembre de este año. Este rubro ha registrado índices poco positivos en lo que va del año y ayer no fue la excepción.

La generación de empleos decayó un 25 por ciento, un nivel no visto desde 2009 cuando se sufrían los efectos perversos de la gran crisis que cayó en el mundo"

Si se compara con noviembre del año pasado, la generación de empleos decayó un 25 por ciento, un nivel no visto desde 2009 cuando se sufrían los efectos perversos de la gran crisis que cayó en el mundo.

El dato no puede ser dejado de lado cuando noviembre se ha caracterizado, en los últimos años, por ser un importante motor de la economía con el programa conocido como el Buen Fin.

Este indicador se suma a otras informaciones en las que queda claro que la economía no ha caminado como se debiera durante este 2019.

Justo ayer la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que es dirigida por Alicia Bárcena, una mexicana cercana al gobierno de la Cuarta Transformación, ajustó su expectativa de crecimiento para la economía mexicana, dejándola en 0 por ciento, además de no identificar un derrotero positivo para 2020, al considerar que sólo crecería 1.2 por ciento, una tasa muy lejana a la prometida por la 4T del 4 por ciento.

En medio de esta danza de cifras, los empresarios han identificado varios factores que han inhibido el crecimiento.

Uno de los que han levantado la voz es Claudio X. González Laporte, el influyente presidente del Consejo de Administración de Kimberly Clark, quien en una entrevista publicada en esta edición destaca que el discurso polarizante en el País ha llevado a frenar la inversión, un elemento que empresarios, economistas y calificadoras han considerado como fundamental para darle un empujón a la estancada economía nacional.

Con todo ello, la firma del T-MEC y su inminente aprobación en los congresos de los tres países –ayer México hizo lo suyo en el Senado– debe ser considerada como un trampolín que comience a dar algunos visos de mejoría en 2020.

Porque hasta ahora los datos macroeconómicos no denotan una feliz época decembrina.