Al momento de que se edite este texto ya habrá corrido mucha tinta, harta tinta con el tema que hoy nos entretiene. Comenzamos. Tome usted lo que quiera de este texto y deseche el bagazo. Este es uno de los mejores momentos para los partidos políticos, todos. Pero es una fortuna para los partidos políticos de la oposición al Gobierno Federal (Andrés Manuel López Obrador y Morena). Son tiempos de estar en la palestra pública y brindar batalla inteligente, dura, fuerte y larga. Es tiempo de poner en prácticas ideas, buenas ideas con miras a lograr –en poco tiempo– simpatías políticas, lo cual redunde en votos para así regresar a gobernar a lo largo de todo México. Para desgracia de todos, no es así.

De yerro en yerro, el Gobierno Federal se descompone más rápido de lo habitual. Más rápido incluso de lo que este escritor aguafiestas había pronosticado en este generoso espacio de tiempo, años atrás. El régimen de la esperanza de AMLO rápido se pudrió, ahora da miedo. No esperanza, sino temor de no saber hacer las cosas, de improvisar y, sí, de mantener en sus filas a gente no capaz (otra forma de corrupción) con lo cual el País está al borde del colapso. La renuncia de Carlos Urzúa ha hecho un hoyo, un boquete enorme en la ya poca credibilidad que cargaba en sus espaldas AMLO y Morena. Dijo de plano en carta pública: hay “imposiciones y extremismo”, agregó, “se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”. No era un secreto, aquí se lo dije una y otra vez: no hay planes y todo se improvisa. Se planea sobre las rodillas. Pero, con él, ya suman 15 funcionarios de primer y segundo nivel del organigrama federal que han renunciado. Es decir, no hay equipo, y el que hay no está de acuerdo con las imposiciones del cacique (AMLO).

Pero le decía que ésta es una buena etapa para reposicionarse, en el ánimo de los ciudadanos, los partidos políticos opositores a AMLO. Específicamente el Partido Revolucionario Institucional (“El Partido de los Vividores”) y el Partido Acción Nacional (el partido que huele a incienso, sacristía, mirra y mortaja). Caray, éstos siguen enterrados en sus culpas. En el PRI, al estar en pausa para su elección de líder nacional, el escándalo de Alejandro Moreno (quien lleva como compañera de fórmula a Carolina Viggiano, esposa del tristemente célebre Rubén Moreira, ahora diputado federal y quien amenazó a la otra candidata a dirigir el PRI, Ivonne Ortega, ¡pff!) y su residencia no declarada que supera con mucho sus expectativas de dinero obtenido lícitamente, ha vuelto a recordar por qué el PRI hoy está desaparecido: la corrupción. Para desgracia de ellos siguen siendo “El partido de los vividores”. ¿La casa de Moreno es legal y su sueldo le ha alcanzado para ello? Debe probarlo.

ESQUINA-BAJAN

Por el otro lado de la moneda, la derecha reaccionaria del PAN sigue sin despertar. No hay líderes nacionales ni regionales ni estatales. Marko Cortés no puede con el cargo. Ha sido tibio su andar. Engolosinado con su tren de vida en Saltillo, el líder del Congreso de Coahuila, Marcelo Torres, no hace mella con ninguna declaración ni local ni nacional. Nadie le cree por su cercanía con el príncipe (Miguel Ángel Riquelme), de quien recibe órdenes al ser el “plan A y B” para la Alcaldía de Torreón, su cercanía es más que manifiesta. Son una dupla. Dijo Octavio Paz: ten cuidado cuando tengas cercanía con el príncipe (un Presidente, un Gobernador, un hombre poderoso), “es fuego que no purifica”.

Este era y es un buen tiempo para los partidos de oposición. Una oposición envuelta, como siempre, en sus propios errores y divisiones. Mucho por explorar en tres textos más que aquí le voy a presentar, no deje de leerme por favor. Antes de terminar vamos a avanzar un poco: el poderoso abogado Juan Collado celebró hace apenas semanas con bombo y platillo, te deum y palio, la boda de su hija donde estuvieron lo mismo un expresidentes (Enrique Peña Nieto) que artistas de plástico y oropel (Julio Iglesias); amén de políticos, ministros de la Corte, exfuncionarios de primer nivel… de la cima de dicha boda a la sima de las mazmorras de una prisión. Se le acusa de lavado de dinero y delincuencia organizada. Este poderoso abogado, ¿está solo o hizo solo su dinero y su emporio; con quién se le relaciona? ¿A quién ha defendido, quiénes han sido sus clientes?

La verdad es la siguiente: los ricos son ricos y se juntan entre ellos (no importa el color de la “ideología”, sino la marmaja de dinero que se tenga. ¿Los pobres? Pues no importan. Aquí le va un rápido rompecabezas al respecto: junto con el encarcelado Juan Collado podrían estar vinculados en el expediente de lavado de dinero, Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari (priistas). También se ha mencionado al gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez (PAN) y a Mauricio Kuri, líder de la bancada del Senado (PAN). Ambos se han desmarcado de ello. Con su firma de por medio, Juan Collado ha defendido legalmente a Carlos Ahumada (empresario, expareja de Rosario Robles, exfuncionaria de Peña Nieto y exmadrina de Javier Guerrero. Ahumada tenía un acta de nacimiento mexicana de… La Aurora, Coahuila. Apócrifa, claro. ¿Javier Guerrero nunca se enteró?). Collado tuvo como clientes a Mario Villanueva (PRI), Alejandro Gutiérrez (PRI), Diego Fernández de Cevallos (PAN)… Caray, ¿ya lo notó? La “ideología” o color de los partidos vale madre, lo que importa es la lana, harta lana.

LETRAS MINÚSCULAS

De la cima a la sima. De la risa y el baile, al llanto y a la… prisión.