El desaparecido crítico de cine Emilio García Riera escribió un libro titulado, muy sabiamente, “El cine es mejor que la vida” y lo que hemos vivido a nivel mundial en las últimas semanas lo confirma.

Es por ello que hoy vamos a dedicar estos espacios a recordar aniversarios importantes, tanto de estrenos de películas como de natalicios de creadores cinematográficos, quienes en conjunto han contribuido a desarrollar a nivel artístico esa fábrica de sueños que, a finales de diciembre de 1895, cimentaron en las proyecciones de los hermanos Lumiere como evento masivo, y aunque esta terrible pandemia que nos aprisiona literalmente ha llevado al cierre por varias semanas ya de las salas de cine que tanto se añoran, es ahora el streaming que tanto criticaban puristas como Scorsese o Spielberg lo que ha mantenido a flote este arte vivo ahora consumido por las masas en la comodidad de su hogar.

El primero de los aniversarios que vale la pena recordar es el que se conmemoró el pasado 16 de marzo cuando se cumplieron justo seis décadas del estreno en Francia de “Sin Aliento”, ese clásico del maestro Jean-Luc Godard perteneciente al movimiento de la “Nouevlle Vague” o “Nueva Ola Francesa” con la que un grupo originalmente de críticos de cine, hartos de que las propuestas cinematográficas se hubieran quedado en el mero espectáculo y no la aportación artística que se fue incrementando con el paso de los años con nuevos talentos detrás de la cámara alrededor del mundo, en este caso con una pareja conformada por Jean Paul Belmondo y Jean Seberg viviendo una transgresora historia de amor mientras el primero huye de la ley y rompiendo reglas de la narrativa cinematográfica en el camino.

Con la llegada de abril, el miércoles 1 se dieron un par de aniversarios que también vale la pena destacar en losdías que quedaron para la historia del cine porque en 1930 se estrenó en Alemania el clásico “El Ángel Azul”, dirigido por Josef Von Sternberg,  cuya historia más que de amor de la obsesión de un respetado profesor ya entrado en años por una cantante de cabaret interpretada por la diva Marlene Dietrich, filme que así como “Sin Aliento” nos legó con su realización “jump cuts” o cortes abruptos, cámara en mano y otras innovaciones con respecto al cine hasta entonces, “El Ángel Azul” dejó para la posteridad una iluminación dramática en blanco y negro derivada del expresionismo precisamente alemán así como la historia de la “femme fatale” replicada en cine negro o las rumberas mexicanas.

Pero regresando de nueva cuenta al 1 de abril, ese mismo día pero de 1920 nació el actor japonés Toshiro Mifune, quien se hizo célebre a nivel mundial bajo las órdenes de su compatriota, el maestro Akira Kurosawa en títulos que van de “Rashomon” (1950) a “Siete Samurais” (1954) a otros más donde su imponente presencia histriónica marcó a tantos públicos como realizadores a nivel mundial, tanto que en México otro destacado cineasta como Ismael Rodríguez no pudo impedir su atracción hasta no tenerlo en la piel de su protagonista zapoteca “Ánimas Trujano”, en el clásico del mismo título que, con todas las reservas que se pudiera tener con respecto a su casting, se hizo merecedora a la segunda nominación de una cinta de manufactura mexicana al Oscar a la Mejor Película Extranjera de 1961.