Foto: Cortesía.
El poemario de Erick Villaseñor, con ilustraciones del artista Cabeza de Plátano, se presentará este jueves en el Museo de Artes Gráficas y expondrá el trabajo artístico de sus páginas en Oniria Resto-bar a partir de este viernes

El mensaje de “De nada: poesía para underdogs” en una primera impresión podría parecer pesimista, acostumbrados como estamos en el mundo occidental a la constante persecución de logros, victorias, éxitos, progreso. Pero si algo demuestra su autor, Erick Villaseñor, con este poemario, es que hasta los perdedores ganan de vez en cuando.

En entrevista con VANGUARDIA, el también gestor cultural, nos contó que este libro, que se presentará este jueves 26 de noviembre a las 18:00 horas en el Museo de Artes Gráficas, es producto de más de un año de trabajo, tiempo en el cual fue creciendo de manera natural y en el que encontró aliados que le fortalecieron. 

“El proyecto comenzó a finales del año pasado, en diciembre. Yo tenía un compendio de poemas y los empecé a tallerear con mis maestros de letras […] el profesor (Gerardo) Carrera fue el que me ayudó más. Y me fui dando cuenta que tenían como una misma línea, una misma visión”, explicó.

El conjunto de poemas, descubrió, alude de una u otra manera a las vivencias de los “underdogs”, los “perdedores”, aquellos están “en la periferia, los que no siempre ganamos”, dijo el autor, estas personas que por más que lo intentan no encuentran más que fracaso o que, incluso desde la cima, no pueden darle valor a sus éxitos, en una especie de síndrome del impostor que mantiene viva la perspectiva mediocre de sí mismos.

Es para estas personas que está dedicado el poemario —de ahí su nombre—, es con quienes busca establecer un diálogo y dado que es una situación en la que todo mundo se ha encontrado, ya sea en lo sentimental, en lo económico, lo profesional o en todo lo anterior, la resonancia será general.

Tras reconocer el valor de su trabajo quiso dar el siguiente paso, la publicación, pero para ello, comentó “quería hacerlo de alguna manera que fuera más atractiva o diferente. Siempre me gustó la semiótica cuando estudié comunicación, entonces yo quería buscar la forma en que los textos se interpretaran también mediante imágenes”.

Si bien el autor tenía una imagen sobre sus obras, fiel a su idea de generar un juego de significados entre la propuesta literaria y la visual, se dio a la tarea de encontrar a un ilustrador que pudiera interpretar con total libertad los versos. Sin embargo, esta misión resultó complicada.

“Me di a la tarea de buscar un ilustrador que tuviera más o menos como esta misma visión de las cosas y sí me tardé fácil como 6 meses en encontrarlo”, comentó, “estuve tratando con varios hasta que llegó Cabeza de Plátano al proyecto, referenciado por un buen amigo, de la Ciudad de México”.

Fernando Leal “Cabeza de plátano” no solo siguió al pie la instrucción de “interpretar con libertad” —contrario a sus predecesores en el proyecto, que solicitaron a Villaseñor alguna indicación, boceto o idea base para realizar las ilustraciones— sino que su propuesta empató sin ser su intención con las ideas preconcebidas por el autor.

El poeta recordó que el ilustrador le dijo “¿sabes qué? No me digas absolutamente nada, yo lo interpreto” y en menos de cuatro días le entregó las ideas de las obras, la cuales “empataron con mi visión exacta de cada poema, fue muy claro  y nos entendimos de volada. Creo que fue porque los dos pensamos muy similar sobre esto de los underdogs […] Él es igual que yo, los dos seguimos como esta onda del síndrome del impostor, que siempre estamos queriendo darle la vuelta, pero sí nos representa un reto para presentar nuestro trabajo”.

“Y empezamos a crecer el proyecto, ver que tenía una temática que podía ser muy clara y que la gente se podía casar muy bien con ella, de esto de los, se oye feo, pero como perdedores, los que siempre estamos como en segundo lugar y es como este tono de ‘por ellos para ellos’, de underdogs para underdogs”, agregó.

Con esta misma idea recordó que cuando a alguien así le preguntan qué hace o, en su caso, sobre qué escribe, suele responder “de nada”, como un guiño a ese otro aspecto de la inseguridad del artista que aún no le ve un objetivo claro a su obra.

Además, el trabajo de Cabeza de Plátano se exhibirá a partir de este viernes 27 de noviembre en Oniria Resto-bar, establecimiento local del cual es socio, en una exposición bipartita en la que “en una sala van a estar las ilustraciones y en la otra sala van a haber fragmentos de los poemas, para generar este ejercicio de interpretación semiótica que te contaba”.

Las aspiraciones de un “underdog”

Pero si hasta el año pasado estos poemas estaban en el limbo creativo ahora los planes para Erick son más claros y desde Oniria busca que “De nada”, publicación independiente, sea el primero de muchos proyectos editoriales.

“Es la primera vez que publico algo en solitario. Antes había trabajado en otras ediciones independientes, ayudando con correcciones de estilo, pero este es mi primer libro

Busqué una serie de patrocinadores, que se sumaron al proyecto de manera super buena onda”, comentó.

“Sí es la idea, es poder hacer alguna editorial, ya lo habíamos pensado. Dentro de lo que trabajamos en el bar, toda la gestión cultural y lo que hacemos también tenemos una agencia de publicidad, entonces ya habíamos platicado de poder hacer una línea editorial para ayudar a artistas independientes a sacar sus proyectos y estar publicando constantemente”, continuó, “tenemos en la mira dos, y aparte otro que yo tengo para el próximo año. Mi idea es publicar cosas, una vez al año publicar un libro, un panfleto, pero todo estaría bajo una línea editorial, la de nosotros”.